Cuando el mérito se pierde, lo que viene detrás es la mediocridad institucional y la incapacidad para responder a las demandas reales de la sociedad, y un Estado ineficiente
Emprender con propósito, al final, es entender que las empresas pueden -y deben- ser sostenibles económicamente, pero también humanas, responsables y conscientes de su papel en la sociedad
Cada caída de un tirano debe celebrarse. Cada pueblo que se levanta contra la opresión merece solidaridad, sin condiciones ideológicas, sin cálculos estratégicos, sin silencios convenientes. La libertad no es de izquierda ni de derecha
Hay caminos que se pueden retomar, relaciones que se pueden sanar, decisiones que aún admiten rectificación, pero también hay trenes que pasan una sola vez
En Colombia -como en muchos países latinoamericanos- el Estado es una maquinaria burocrática enorme, con una estructura que tiende a crecer, no a reducirse
El mito del emprendedor colombiano debe revisarse con honestidad; hay que separar el rebusque del verdadero emprendimiento, y empezar a construir un país donde emprender signifique crecer
Cuando el actor social celebra el linchamiento, está enviando un mensaje de que el sistema formal no sirve, y que la justicia debe tomarse con las propias manos
Reconectar con lo que realmente importa no exige riqueza ni grandes gestos, sino voluntad. Se trata de recuperar el equilibrio que el trabajo y la rutina nos arrebatan poco a poco
La economía naranja no funcionó. No porque la creatividad no tenga valor, sino porque el contexto colombiano es distinto