Una república se sostiene cuando sus ciudadanos entienden que la patria vale más que la victoria de un partido. Y, mientras tanto, Colombia debe preguntarse: ¿qué significa ser patriota cuando el resultado electoral no nos gusta?
Los retos obligan a trascender diferencias e impulsar el desarrollo social y económico en todo el planeta
Desde que hice la primera comunión he venido escuchando hablar a todo el mundo de “paz y milagros”, pero, por más que estudio, investigo y trato de averiguar, no he podido entender cómo funcionan esas dos cosas
La ficción les sirve para elaborar una narrativa de victimización que energice a sus bases. La izquierda colombiana revierte siempre a la lumpenización primerliniesca
En una democracia, al presidente se le escucha, se le analiza, se le responde. Incluso cuando resulta difícil. Incluso cuando sus palabras empiezan a volverse imprecisa
Uno de los avances centrales fue la creación de equipos de diálogo: no como gesto ingenuo, sino como técnica democrática de gestión del conflicto
La importancia del sistema electoral en Colombia desde el siglo XIX ha sido documentada por distinguidos historiadores
Meloni está preocupada de que su índice de aprobación disminuya cuanto más espere, según fuentes que hablaron bajo condición de anonimato
Faltando una semana para que Colombia decida su futuro, hay más frases para reflexionar sobre por quién depositar el voto y conservar la democracia y la libertad de expresión que siempre han caracterizado al país
Periodistas que se autodenominan independientes y quienes llevan años vendiendo una imagen pública cuidadosamente labrada ven cómo su prestigio se va deteriorando producto de su ideología y ceguera intelectual
La segunda vuelta pasará. También los eslóganes del día. Las instituciones quedan, o deberían quedar si las defendemos cuando incomodan y no solo cuando nos favorecen. Colombia necesita serenidad
La democracia no se defiende gritando más duro; se defiende aceptando que el poder se gana y se pierde dentro de las reglas
Como he argumentado decenas de veces en otras columnas, en las elecciones de 2026 no nos jugamos una elección: nos jugamos el modelo económico y el futuro de la democracia en Colombia
Uno de los delitos más graves es la perturbación del certamen democrático, el cual tiene penas de hasta 12 años de prisión
Tenemos democracia, aunque algunos digan que no. A diferencia de lo que ocurre en las dictaduras, aquí nadie sabe de antemano quién va a ganar, lo cual alivia poco la ansiedad generada por la incertidumbre
Los demás aspirantes sobrarán en el tarjetón. Intentarán sumarse a las fórmulas ganadoras para negociar sus deudas de campaña, que en muchos casos los dejarán en la bancarrota. Son las ilusiones de lo que pudo ser y nunca se logró
La Facultad de Humanidades de la Universidad Icesi celebró la primera versión del Festival Pensar en Voz Alta
Tenemos que ganar las elecciones y salvar a Colombia de la amenaza autoritaria, estatista y deficitaria que llevaría a nuestra sociedad al colapso. Llegó la hora de actuar únicamente con la razón
Si el Estado no logra garantizar la seguridad de quienes participan en la contienda política, difícilmente podrá garantizar la libertad de quienes votan
El llamado es a canalizar la emoción a través de la razón: a informarnos mejor y a debatir sin agresividad. Solo así podremos tomar decisiones más conscientes y contribuir a la construcción de consensos