Cuidar la competitividad no es pedir privilegios. Es proteger el ingreso rural, el empleo y la capacidad exportadora del país. Una economía no se fortalece con una moneda artificialmente fuerte, sino con un aparato productivo eficiente, innovador y confiable
La verdadera corrección no está en la firmeza del tono, sino en el cambio de reglas. Porque cuando cambian las reglas, cambian los incentivos, y solo entonces el país empieza, de verdad, a ordenarse. Ojalá el candidato recalcule