Este tipo de alimentación ayuda a regular el humor, mejorar el sueño y evitar enfermedades, sin embargo, debe hacerse con un profesional

Margarita Coneo Rincón - mconeo@larepublica.com.co

Los malos hábitos alimenticios pueden provocar problemas hormonales y gástricos que a largo plazo producen afectaciones serias en otros procesos del cuerpo. Así pues, es clave mantener una alimentación sana y más aún en una situación como la de la cuarentena, en la que se tienden desarrollar problemas emocionales que pueden hacer que las personas coman más de lo normal y los cuidados se dejen a un lado.

Ahora bien, la crononutrición es un concepto que nace a finales de los 80 y es una alternativa en la que lo más importante son los horarios de comida de acuerdo a los relojes biológicos de la persona; puesto que dependiendo de eso la comida tendrá resultados diferentes en el cuerpo.

“Los alimentos tienen unos efectos en nuestro organismo dependiendo de la hora en la que se consumen. Desde los 80 se ha venido trabajando en varios hábitos de alimentación porque de acuerdo a los relojes biológicos, tienen beneficios diferentes para la salud. Si nosotros tenemos un horario de alimentación adecuado y que se adapta al reloj hepático de cada persona, podemos reducir niveles, por ejemplo de glucosa y colesterol en los organismos”, explicó Olga Lucía Pinzón, nutricionista de la Escuela de Medicina de la Universidad del Rosario y Méderi.

LOS CONTRASTES

  • Isaac KuzmarMédico Nutriólogo Clínico

    “Dependiendo de los alimentos que se consuman y el horario en que se coman, así mismo el cuerpo recibirá las calorías y esa recepción influye directamente en el peso de las personas”.

De igual forma, Isaac Kuzmar, médico nutriólogo clínico, explicó que esto se debe a que está relacionado directamente con la cronobiología puesto que estudia los valores plasmáticos de los nutrientes y cómo estos se pueden usar en el organismo.

Entre los principales beneficios de este tipo de alimentación está que ayuda a mantener en orden el sistema circadiano en el que convergen diversos procesos básicos para el cuerpo en su día a día.

Ahora bien, para empezar con este tipo de metodologías es importante tener en cuenta que se necesita de la revisión previa de un nutriólogo experto en el tema que pueda determinar si se corre algún riesgo al implementarla puesto algunas patologías no tenidas en cuenta al momento de hacer la dieta podrían empeorarse.

“Alimentos como las almendras, soya, pollo y cereales integrales, son ricos en tirosina; esta sustancia se sintetiza con la dopamina y noradrenalina, que son unas hormonas que activan y regulan nuestro humor. El pescado, frutas, los frutos secos o la carne de pavo deben consumirse en la tarde-noche, ya que contienen triptófano que ayuda a secretar serotonina y melatonina, relajantes, inductores del sueño y que favorecen que los ácidos grasos se conviertan en energía”, dijo Kuzmar.

Pinzón por su parte agregó que una de las claves principales es tener horarios establecidos de comida, tener un patrón de alimentación saludable y además ser consiente de cuáles son sus necesidades individuales. Explicó que “si hay un paciente que trabaja por la mañana, se debe tratar de que consuma los carbohidratos en la mañana, mientras que en la tarde se le dan otras alternativas de proteínas y vegetales”.