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Un reconstituyente se entiende en el argot de la salud como una sustancia, alimento o medicamento que devuelve el vigor, las fuerzas o las condiciones normales a un organismo vivo.
Pues bien, la salud de la democracia colombiana necesita en el corto plazo, no una aventurada y mañosa asamblea constituyente como la que proponen Petro, Cepeda y 40 más de su círculo de colaboradores , la "guachafita prostituyente", como sí, de un dosis reconstituyente que ayude a normalizar la salud institucional de nuestra vida republicana.
Ese reconstituyente está en las manos de cada ciudadano y ciudadana colombiana: es el sencillo y poderoso VOTO.
El ejercicio del voto en las elecciones del próximo mes de marzo para elegir congreso y participar en las consultas, así como en mayo en primera vuelta presidencial y eventualmente en junio en segunda vuelta presidencial, es el verdadero reconstituyente que necesita el país para revigorizar la recalentada y amenazada democracia.
Con un voto meditado, estudiado, consciente, con vocación de comunicar un mandato a congresistas y futura persona que sea elegida Presidente, cada colombiano y colombiana estará ayudando a recuperar un sendero que garantice un mínimo de sostenibilidad democrática en Colombia, esto es, sostenibilidad económica, social, ambiental, energética, alimentaria, sostenibilidad jurídica, así como una conectividad física y digital sostenible y una defensa y seguridad que sienten las bases de una convivencia, igualmente sostenible.
Toda jornada electoral en una democracia es vivificante, pero la que Colombia tiene a partir de marzo 8, y en mayo y junio, implica decisiones de sobrevivencia de la democracia.
El país no puede quedar al garete, como corcho en remolino, en medio de fórmulas propias del totalitarismo estadocéntrico, mercadofóbico, pseudorevolucionario, agitador y amplificador de resentemientos propio de izquierdas cada vez más siniestras, o de esas fórmulas de derechas poco diestras, quietistas, reaccionarias, arribistas que quieren endosar el mercado a negociantes cazadores de renta, anunciando un Estado raquítico e impotente, cuando lo que realmente se necesita es un Estado ágil y musculoso, capaz de concurrir de manera solidaria y subsidiaria, con una ciudadanía y sociedad civil autónomas, emprendedoras, responsables y socialmente competentes.
En lo personal ya he hecho mis discernimientos y meditaciones. Por lo pronto el 8 de marzo, votaré senado y cámara por las listas del Centro Democrático; consecuentemente, votaré la Gran Consulta por Colombia, teniendo en cuenta que ese mismo día, se celebra el día internacional de la mujer.
La democracia colombiana necesita aroma de mujer; de mujer mujer. El voto es el reconstituyente natural de la democracia colombiana; votemos por su salud y vigor.
El señor Iván Cepeda ejemplifica la antítesis de lo que representa David Vélez y, por lo tanto, la antítesis de todo lo que es lógico en el mundo moderno
Mientras no se incorpore esta discusión, la política exterior seguirá siendo un ámbito marginal, gestionado por círculos cerrados, ajeno a la ciudadanía y con resultados limitados
La próxima elección no se va a definir solo entre quienes aprueban o rechazan a Petro. También se va a jugar entre quienes entiendan una verdad incómoda