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Incertidumbre, aún falta mucho por mejorar
En economía, son las informaciones eventuales y las noticias las que le dan el contexto a la confianza, lo que mejoró al arranque del año a pesar del costo de vida
La economía puede definirse como la sumatoria de las pequeñas cosas que hacen progresar el bienestar de las personas, las familias, las sociedades y los países; pero hay situaciones, noticias y coyunturas en las que esa sumatoria se convierte en restas o divisiones, y solo algunas veces en multiplicaciones, operaciones matemáticas que solo se logran desvaneciendo la incertidumbre. Solo los gobiernos bien encaminados, locales, regionales y nacionales, logran enfocarse en controlar aquellas cosas -bajo su control- que generan certezas, el territorio antípoda de la incertidumbre, es decir, la ausencia de certidumbre.

En los países, la incertidumbre se desvanece cuando hay un propósito nacional dibujado en un plan nacional de desarrollo a cuatro años como mínimo, tiempo suficiente para que el ambiente se llene de certezas, fruto de la buena planeación y ejecución. Fedesarrollo publicó el Índice de Incertidumbre de la Política Económica (Ipec), correspondiente a enero: el indicador se ubicó en 389 puntos, lo que representa un aumento de 90 puntos frente a diciembre de 2025, cuando se situó en 299, y de 194 puntos en comparación con enero de 2025, cuando marcó 195.
El nivel alcanzado fue 132 puntos superior al promedio de 2025, que se ubicó en 257 puntos, y 131 puntos por encima del promedio de 2024, que fue de 258 puntos. En pocas palabras, las cosas empiezan a aclararse a pocos meses de que el actual Gobierno Nacional termine su mandato, y podrían mejorar en perspectiva cuando pasen las elecciones al Congreso de la República y la primera y segunda vuelta presidencial, en un ambiente de apuesta generalizada por la seguridad y la democracia. 47,2% de las noticias que componen el Ipec se concentró en temas de política económica, social y geopolítica. Le siguieron la actividad económica, con 20,8%; las variables financieras, con 13,9%; la seguridad, con 9,7%, y otros factores, con 8,3%.
Asuntos como la captura de Nicolás Maduro, la puesta en marcha del alza del salario mínimo, el ajuste en las tasas de interés y el derrame de las remesas en el consumo pueden ser los pilares fundamentales de ese cambio en la incertidumbre, claramente sumados al fragor político local e impactados por el encuentro en la Casa Blanca de los presidentes de Colombia y Estados Unidos. El miedo, o “la leña al fuego” que genera incertidumbre, puede venir de la mano de la gran preocupación por la resurrección de la inflación: la economía colombiana no ha logrado bajar la variación de precios de 5%, lo que se posa como una nube negra sobre el consumo y el costo del dinero.
Frente a diciembre, las categorías que aumentaron su participación fueron seguridad, con un incremento de 6,1 puntos porcentuales, y variables financieras, con un alza de 5,0 puntos porcentuales. En contraste, las categorías que registraron una reducción fueron otros (-6,0 puntos porcentuales), actividad económica (-2,4 puntos porcentuales) y política económica, social y geopolítica (-2,8 puntos porcentuales).
Si el país quiere disminuir la incertidumbre, debe hacer apuestas certeras para controlar los brotes de inseguridad en regiones altamente problemáticas, que están muy focalizadas y que generan un manto de miedo en todo el territorio. Un buen plan de seguridad a largo plazo sería ideal para cambiar la perspectiva y ganar más confianza entre los inversionistas.
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