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Estados Unidos, socio natural de la economía
El intercambio comercial entre Estados Unidos y Colombia es el más importante para los sectores más estratégicos de la economía, es una relación que debe perdurar en el tiempo
Un mes después de que EE.UU. depusiera al dictador venezolano, Nicolás Maduro, y que lo llevara custodiado a rendir cuentas en sus tribunales, el presidente Gustavo Petro, ha sostenido una necesaria cita en la Casa Blanca, en una suerte de “ir a rendir cuentas políticas y en materia de seguridad en la región”, pues en lo económico la oferta y la demanda hablan por sí solas, alcanzan US$28.355 millones entre exportaciones e importaciones, mientras que la balanza comercial cerraría el año pasado con un déficit para Colombia de US$480 millones.

Las exportaciones de Colombia hacia EE.UU. suman US$14.868 millones, lo que representa un crecimiento de 3,7% frente al periodo enero-diciembre de 2024, cuando el valor exportado ascendió a US$14.335 millones, mientras que las compras desde Estados Unidos superan US$11.857 millones a noviembre. Colombia es el segundo país que más exporta café a EE.UU., unos US$1.100 millones, solo superado por Brasil.
El grueso de las ventas colombianas son petróleo y minerales; no obstante, las exportaciones no tradicionales como flores, frutas y manufacturas han ido creciendo al abrigo del tratado de libre comercio vigente desde 2013. Es cierto que las medidas arancelarias globales impuestas por el gobierno de Estados Unidos generaron alta incertidumbre en torno al futuro del mercado de café en ese país y si esto afectaría la competitividad en los mercados, pero las cosas volvieron a su cauce.
La relación colomboestadounidense es tan importante para los 14 millones de familias locales que 50% de las remesas llegan de EE.UU., una cifra que ya es superior a muchas exportaciones y que viene creciendo con los años; pasan los US$6.000 millones, un renglón que es muy difícil de superar. Valga la pena enfatizar que el dinero enviado desde el exterior a Colombia -unos US$13.000 millones- ya es el segundo pilar de ingreso de divisas, y de eso poco más de la mitad vienen del motor de la economía mundial.
Lo que no es menor es que la seguridad estadounidense es la garante de la seguridad individual en cada uno de los países de América Latina y el Caribe, ante la amenaza creciente de los narcotraficantes. El encuentro en la Casa Blanca entre Donald Trump y Gustavo Petro es de suma trascendencia en este momento cuando el tráfico de cocaína, el lavado de activos, la extorsión y el sicariato se ciernen sobre todos los países del continente.
La economía y el comercio hablan por sí solos; lo trascendental del encuentro entre los dos mandatarios solo tiene que ver con lo que deben garantizar los presidentes: un marco de seguridad total para que la economía de mercado y la que generación de empleos formales puedan sacar a millones de colombianos de la pobreza. Es irracional que dos países (Colombia y EE.UU.), independientemente del tamaño de sus economías y de sus aparatos de seguridad, estén distanciados compartiendo el mismo vecindario, una región muy convulsa que hasta hace pocos años había sido guarida de narcos, grupos guerrilleros y gobiernos populistas que les servían de albergue a los delincuentes.
El péndulo político se mueve a la derecha en el continente y el paso que ha dado la Casa de Nariño en su cumbre presidencial en Washington puede ser el anuncio de que hay consciencia plena de que la relación con EE.UU. es histórica y que fluye no solo por las relaciones comerciales, sino por la coincidencia de que no puede haber espacio para la delincuencia transnacional.
El desempleo, la tasa de cambio y quizá el pírrico crecimiento, eran datos que mostraban buenos fundamentales, pero el déficit fiscal y la inflación serán los lunares
Todas la miradas están puestas en el dato del Dane de la inflación de enero, ese 5% que se ha mantenido en los últimos meses se está comiendo los ingresos de las familias