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Ahora al déficit fiscal se le suma la inflación
El desempleo, la tasa de cambio y quizá el pírrico crecimiento, eran datos que mostraban buenos fundamentales, pero el déficit fiscal y la inflación serán los lunares
Al Gobierno de Gustavo Petro -en materia económica- se le están saliendo las cosas de sus manos: la tasa de cambio, que si bien es una buena situación para los importadores, pues el peso colombiano es el más revaluado entre las monedas emergentes, puede tildarse de bueno, pero se está acentuando mucho la caída del dólar lo que no es bueno para Ecopetrol y los cafeteros, principales exportadores del país; ni qué decir de las exportaciones no tradicionales como flores, frutas y algunas manufacturas, para quienes el incremento del salario mínimo, el costo de vida y el dólar barato son pésimos elementos en su modelo de negocio.

En datos, refrendados mes a mes por el Dane, para el mes de diciembre de 2025, la tasa de desocupación del total nacional fue 8,0%, el más bajo en décadas, lo que representó una disminución de 1,1 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2024 (9,1%). Pero una cosa es lo que dicen los números y otra la realidad de empleabilidad, dado que el Dane está reportando más ocupación que formalidad, los nuevos trabajos son informales, por cuenta propia y popularmente conocidos como rebusque.
Es indiscutible que el desempleo muestra mejoras en Power Point y Excel, cerró el año con 2 millones de personas en esta condición, la informalidad sigue robándose el protagonismo, de los 24,2 millones de personas ocupadas a nivel nacional a diciembre de 2025, cerca de 55,5% no cuenta con un empleo formal, no es sino mirar los afiliados a las cajas de compensación que es el verdadero dato de desempleo formal, aun así, en diciembre se registraron 603.000 nuevos empleos.
En términos de PIB, la economía colombiana tiene un crecimiento mediocre muy en consonancia de la región. Es casi seguro que el PIB de 2025, esté en 2,8%, levemente por encima del promedio continental, pero lejos de la verdadera capacidad de la economía colombiana. Es más: si el desempleo está cayendo debería ser por repunte del PIB. Los pronósticos es que durante este 2026, esa cifra se acerque a 2,9%, igual un porcentaje que no va en consonancia en el pago de impuestos por ejemplo.
La prueba ácida de que la economía va bien y crece, es que la tributación y el empleo también repunten. Lo más malo, y difícilmente se arregle, es el costo de vida. El Banco de la República proyecta una inflación de 6,4% para 2026, frente a una previsión previa de 4,6%. Para 2027, el ajuste fue de 3,8% a 4,8%. No se puede perder de vista que la franja del Emisor es de entre 2% y 4%, lo que quiere decir que durante el presente gobierno nunca se cuidó el costo de vida; aclarando, eso si, que la inflación es más tarea del Emisor.
El déficit fiscal es el verdadero dolor de cabeza del actual Gobierno en el poder, tener las cuentas de gasto versus ingresos desincronizadas en 7%, es un auténtico escándalo que amerita enfocar todas las baterías de la próxima administración. La deuda externa se ha disparado de manera inusual en Colombia, como consecuencia la poco gobernabilidad, los gastos administrativos y la pésima relación con el Congreso que no habilitó al ejecutivo para que sacara adelante una ley de financiamiento, es el primer gobierno en varias décadas que solo alcanzó a hacer una reforma tributaria, por fortuna, de cara al creciente gasto público sin sentido y poca inversión.
Mucho del erario se ha ido a subsidios, salarios, contratistas, gastos que no redundan en bienestar de todos.
Todas la miradas están puestas en el dato del Dane de la inflación de enero, ese 5% que se ha mantenido en los últimos meses se está comiendo los ingresos de las familias
Lo peor que le puede pasar a la economía es que el Gobierno se vaya con la lanza en ristre contra el Emisor por subir las tasas de interés en medio de una inflación que sigue sin ceder