lunes, 13 de julio de 2020

Más columnas de este autor Mauricio Olivera

En colaboración con Carolina Murgueitio, subdirectora de Econometría

Hace seis años, partió Manuel Ramírez Gómez, uno de los más reconocidos economistas del país y un ser humano excepcional para quienes lo conocimos y trabajamos con él. Muy seguramente sus alumnos de las prestigiosas facultades de economía de las universidades de Los Andes, el Rosario, la Javeriana y la Nacional, lo recordarán como uno de los mejores profesores de microeconomía y econometría; también sus compañeros de la Academia de Economía y los múltiples escenarios académicos y empresariales en los que participó; así como su incidencia en las políticas públicas del país asesorando al Gobierno Nacional en proyectos clave como la Misión Rural, la Misión de Estudios Cafeteros, la Misión de Estudio del Sistema de Ciudades y la Misión de Empleo, entre otros muchos trabajos de gran altura académica y técnica.
Manuel fue Ingeniero Civil de la Universidad Javeriana, realizó una maestría en economía en la Universidad de Los Andes (1965) y un doctorado en el mismo campo en Yale University (1972).

Algunos de sus trabajos más destacados se enfocaron en el análisis del cambio tecnológico con impulso en el crecimiento económico; aportó en el diseño e implementación de métodos teóricos y prácticos del equilibrio general aplicado en macroeconomía y desempeño sectorial y adelantó trabajos acerca del desarrollo de mercados energéticos. Su mente brillante le permitió aplicar la econometría como evidencia científica de sus aportes que no solo se basaron en cálculos sino en la combinación de humanismo y gran sentido social.

Uno de sus grandes legados fue la fundación en 1977, conjuntamente con un pequeño grupo de economistas jóvenes, Álvaro Reyes, Bernardo Kugler, Alejandro Vivas, Rodolfo Heredia y posteriormente Diego Sandoval, que acababan de terminar su doctorado en las mejores universidades de Estados Unidos, de Econometría Consultores, con el objeto de analizar y aportar a la solución de complejos problemas económicos y sociales del país.
Luego, la generosidad de Manuel en transmitir conocimiento y aportar al país acompañó y fortaleció la firma con la vinculación de sus hoy 17 socios y colaboradores de la firma.

En su casa, Econometría Consultores, Manuel aún vive; su esposa e hijas hacen parte activa de la firma a través de sus muy valiosos aportes. Su presencia está imbricada no solo en la memoria y cultura institucional, sino en el quehacer diario de la firma y de las personas que lo conforman. En el trabajo de Econometría el legado de Manuel está presente diariamente en sus propias palabras, “la aplicación de las ciencias sociales a las decisiones sobre las políticas públicas para contribuir a que la situación económica de la población mejore”.