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Alertas de deforestación en la Amazonía brasileña cayeron 35% para enero de 2026
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La deforestación acumulada entre 1 de agosto de 2024 y 31 de julio de 2025 fue de 5.796 kilómetros cuadrados, se redujo 11,08%
Hoy 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Vida Silvestre, una fecha proclamada por la Organización de las Naciones Unidas para resaltar la importancia de la fauna y flora del planeta y advertir sobre las amenazas que enfrentan los ecosistemas. En el marco de esta celebración, la Amazonía vuelve a estar en el centro del debate por las cifras más recientes de deforestación, que muestran señales de reducción, aunque aún lejos de una recuperación definitiva.
De acuerdo con datos divulgados por el sistema Deter del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales, Inpe, las alertas de deforestación en la Amazonía Legal brasileña cayeron 35% entre agosto de 2025 y enero de 2026 frente al mismo periodo del año anterior. Esto quiere decir que el área bajo alerta pasó de 2.050 kilómetros cuadrados a 1.324 kilómetros cuadrados.


Este sistema funciona como un mecanismo de monitoreo casi en tiempo real, permitiendo a las autoridades ambientales actuar con mayor rapidez ante la tala y la degradación forestal.

En el balance anual, las cifras también reflejan una tendencia descendente. Según el sistema Prodes del Inpe, la deforestación acumulada entre el 1 de agosto de 2024 y el 31 de julio de 2025 fue de 5.796 kilómetros cuadrados, lo que representa una reducción de 11,08% frente al periodo anterior. Este resultado se traduce en el nivel más bajo registrado en al menos 11 años para la Amazonía brasileña, que concentra más de 60% de toda la selva amazónica.
La caída se enmarca en una tendencia que se ha venido consolidando desde 2022. Comparado con ese año, la reducción acumulada en la tasa anual de deforestación ronda 50%, de acuerdo con los datos oficiales. Las autoridades brasileñas atribuyen esta mejora a una mayor coordinación institucional, el fortalecimiento de operativos contra delitos ambientales y el foco en municipios priorizados por su alta incidencia de tala ilegal.
De igual manera, también se advierte que la disminución en la deforestación no implica que la Amazonía esté fuera de riesgo. Miles de kilómetros cuadrados continúan perdiéndose cada año y persisten presiones estructurales asociadas a la expansión agropecuaria, la minería ilegal y los incendios forestales. Además, otros biomas estratégicos como el Cerrado también enfrentan desafíos, aunque en el último año reportaron una reducción cercana a 11,5% en su área deforestada.
En la edición anterior, 395 empresas de 87 municipios participaron, de las cuales 24 avanzaron en su proceso de certificación como Empresa B