Analistas 14/07/2020

Crecimiento económico 2020 y sus riesgos

El panorama económico es todavía muy incierto. La pandemia y el desplome de los precios del petróleo han puesto al mundo en un territorio sin cartografía. En ese contexto, las fuerzas recesivas se encuentran activas y sin referencia histórica en la cual basarse, para establecer robustas hipótesis sobre la posible profundidad de estas.

Desde luego, aunque se trata de circunstancias compartidas a nivel global y con implicaciones cualitativamente similares, los escenarios de recesión son diferenciados en cada territorio. Aún en Latinoamérica, que si bien es percibida desde fuera como un conjunto de economías relativamente similares, tiene un panorama heterogéneo.

En un entorno así, es relevante subrayar el sesgo relativamente constructivo que guarda el escenario para Colombia, pues es una economía con una alta probabilidad de observar una de las recesiones menos profundas de la zona. Lo anterior, asociado no solo a su estructura económica y grado de sensibilidad al entorno exterior, sino también a las favorables condiciones iniciales con las que recibió los choques pandémicos y energéticos. Esto también, tomando en cuenta el esfuerzo iterativo en materia de política fiscal y monetaria.

En específico, es posible que se genere una contracción económica del 3% para el año en curso, seguido de una recuperación gradual a un ritmo de 2.8% para el 2021. Cabe destacar que estas proyecciones no están exentas de riesgos y, frente a las cuales, es difícil que algún economista desconozca los altos niveles de incertidumbre de pronóstico.

También, es difícil que la incertidumbre descienda una vez que conozcamos las cifras de crecimiento económico del segundo trimestre, –para el cual anticipamos la tasa más alta de desplome económico para el año, cercana al -6% en el comparativo anual–, pues la ausencia de un pico epidémico y los esfuerzos de reapertura gradual de la economía continúan generando riesgos sobre el escenario económico.

Ante lo anterior, opto por definir un par de escenarios alternativos que considero tienen una probabilidad nada despreciable, tanto en Colombia como en el resto del mundo. El primer escenario es el que definimos en BNP Paribas como de “lenta recuperación” y el segundo como de “segunda ola (contagios)”.

En el primer caso, el supuesto principal es de efectos adversos más duraderos y, por ende, de una recuperación lenta. Para este escenario suponemos una contracción económica de 4% para el 2020 y un muy lento avance del 1% para 2022.

En el segundo caso, la base analítica es de una aceleración en el ritmo de crecimiento de los casos de Covid-19, lo que podría derivar en la necesidad de dar pasos atrás en la reapertura productiva, prolongando así la erosión en la actividad económica. Este escenario tiene asociado un pronóstico de 5.5% de variación negativa para el presente año y de 0% para el siguiente.

En general, los tres escenarios anteriormente descritos se encuentran de alguna forma contenidos en el rango de pronóstico oficial del Banco de la República. El anterior incluido en su más reciente Informe de Política Monetaria (abril 2020), donde optó por ofrecer un amplio intervalo de pronóstico para el crecimiento del PIB para 2020 entre -2 y -7%.

Las condiciones locales y externas permanecen fluidas y los esfuerzos de la política monetaria y fiscal no han cesado. Por lo mismo, no me sorprendería ver que los pronósticos de avance económico continúen nutriéndose con la información más reciente y puedan observarse cambios en las siguientes semanas o meses. Sin duda, la evolución de la pandemia y los esfuerzos iniciales de reapertura, seguirán jugando un papel crucial en el devenir económico.