Cuando un país transmite señales de improvisación frente a amenazas previsibles, el costo termina reflejándose en nuestro bolsillo. La energía no funciona a punta de discursos, sino con inversión preventiva
El dividendo emocional del productor que ama su tierra y quiere ver su región florecer tiene un límite; porque, insisto, con emoción no se paga la nómina. Si seguimos marchitando el incentivo al que genera riqueza, el agro moderno se va a frenar