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El Mundial nos distrae, nos hace disfrutar y aprender del fútbol, pero también nos brinda la oportunidad de aplicar algunas enseñanzas en el campo empresarial.
1) Los resultados hacen la diferencia
Un adagio popular dice: “El que gana no es el que más orine, sino el que más espuma eche”.
Una Selección Colombia, llena de talentos, pero sin definición, es como una gran empresa sin ventas. Así mismo, un excelente y permanente control del balón hace ver un juego bonito, pero la falta de goles lo destruye todo.
2) La importancia de los líderes
Durante esta Copa del Mundo, mientras en Argentina, Francia, Egipto, Bélgica, Noruega e Inglaterra, entre otros seleccionados, salió a relucir el carácter, el empuje y el liderazgo de muchas de sus figuras, en Colombia, infortunadamente, los llamados a ser quienes le ponen el pecho a la brisa, como James Rodríguez y Luis Díaz, nunca brillaron lo suficiente.
De igual manera, en el ámbito empresarial, en los momentos más importantes son los líderes quienes deberían dar la cara con ejemplo, entrega, lucha, sacrificio y pensamiento colectivo. “Uno para todos y todos para uno”.
3) Evaluar el desempeño para tomar decisiones
Otro punto para analizar son las decisiones del técnico Néstor Lorenzo de mantener en la cancha jugadores más por su nombre que por su rendimiento. ¿En cuántas empresas existen cargos que son sostenidos más por el nombre que por el desempeño del colaborador?
¿Por qué a veces nos enceguecemos y dejamos que personas de bajo rendimiento ocupen un determinado puesto? Cuando los líderes solo caminan, hacen que quienes estén a su lado terminen cojeando.
4) Equilibrio en el rendimiento de cada área
El punto más alto de Colombia en este Mundial fue la buena defensa que tuvo. Esta garantizó una valla con muy pocos goles en contra. Pero los partidos no se pueden ganar por las atajadas si adelante no hay quien anote. Nunca se perdió, pero eso no es suficiente.
Así también sucede en las empresas. Por más estructura financiera, administrativa y contable que se tenga, si no hay una fuerza de ventas exitosa es imposible seguir adelante.
5) Aparición de nuevos talentos
Un aspecto positivo en el seleccionado nacional es la aparición de nuevas figuras como Gustavo Puerta, la estrella naciente que brilló mientras otros experimentados compañeros se opacaban con su actuación.
De esta experiencia surge la oportunidad para analizar e identificar otros talentos que probablemente están en las empresas, o en el mercado, esperando la oportunidad para ocupar un nuevo rol y mostrar sus cualidades potenciales, aún sin explotar.
Mientras unos languidecen, otros comienzan a resplandecer.
6) Nada es gratis
La suerte no existe; todo es el resultado de un trabajo duro, con disciplina, carácter y enfoque en lo que se está haciendo, llegando primero a los entrenamientos y saliendo de último, como lo hace CR7 (Cristiano Ronaldo), cuyos logros fueron más producto de su esfuerzo que de su talento.
Así es la vida empresarial. Los críticos de oficio solo ven la punta del iceberg, pero no el sacrificio y el tiempo requerido para llegar allí. Por eso, supuestamente existen empresarios llamados rey Midas, porque todo lo que tocan lo convierten en oro, desconociendo el trabajo que hay detrás de estas conquistas.
7) Las reglas de juego son para todos
El árbitro, aunque puede influir en algo, no es 100% determinante de las duras derrotas. Así como en la vida empresarial, los impuestos, las normas y las leyes no son los causantes de cierres, sanciones e iliquidez. El verdadero responsable es el gerente de la empresa, quien dirige la organización, define con quién se debe trabajar, tiene manejo de grupo y, con sus decisiones y estrategias, conduce una empresa al éxito o al fracaso.

8) Los aficionados no siguen a los perdedores
Los hinchas son los mejores clientes, siempre y cuando vean logros; mientras ese producto produzca resultados habrá estadios llenos. Igual sucede con las empresas: en tanto los productos sean ganadores, los ingresos serán permanentes y cuantiosos.
9) Todo tiene un ciclo de vida
Hay otra situación por analizar, y esta abarca lo funcional y lo empresarial. Algunos jugadores, considerados estelares en épocas pasadas, vivieron un supuesto y triste retiro de la Selección al ser eliminada.
Ellos hubieran podido hacerlo en la gloria, dándole paso a nuevas figuras. Todos tenemos un momento para surgir y otro para terminar. En la vida empresarial, tanto para las personas como para las organizaciones, identificar el mejor momento para retirarse es la opción más viable.
10) Hay que asumir responsablemente el fracaso
“¡No podemos seguir jugando como nunca y perdiendo como siempre!”.
El fracaso no puede buscarse en los rivales, en el árbitro, en el frío o el calor. No hay espacio para las disculpas cuando no se tiene la jerarquía para marcar goles.
El traspié es de un equipo compuesto por directivos, técnicos y jugadores. Cuando se pierde, se pierde y, como dice el periodista Carlos Antonio Vélez: “No se puede romantizar el fracaso ni mucho menos agradecer y felicitar por el bajo rendimiento”.
Las derrotas son importantes para aprender, siempre y cuando no se repitan los mismos errores. No hay cosa más engañosa ni que haga más daño que la sobrevaloración de un producto; por esto, las decisiones de cambio no pueden ser aplazadas.
11) La importancia de sumar talento, disciplina y actitud
Aunque en el fútbol cada día se juega más a lo seguro y se está muriendo la magia, da envidia de la buena ver a un equipo como Argentina, lleno de talentos, que lucha cualquier balón hasta el último minuto, con una actitud admirable.
Tener personas con la camiseta puesta 24/7 en las empresas es lo que marca la diferencia y conlleva al éxito, porque el talento suma, pero la actitud multiplica.
12) Las oportunidades son para aprovecharlas
Colombia no perdió en la tanda de los penaltis del último minuto. Cayó porque desaprovechó las oportunidades más allá de los 120 minutos. Los resultados empresariales no son un milagro de último minuto. Se construyen paso a paso, no el último día del mes. El mal llamado día del cierre hace que se deje todo para el final.
En el fútbol también aparece el tiempo extra para anotar tantos y ganar partidos, pero en la vida empresarial pocas veces hay una segunda o una tercera oportunidad. Así que la competencia siempre estará atenta para aprovechar los vacíos que dejamos o las oportunidades que desperdiciamos.
13) Conocer a la competencia como a sí mismo
Si Colombia resultó neutralizada por Suiza fue, en gran parte, porque su técnico estudió muy a fondo el juego criollo. Así mismo, en toda empresa es importante analizar las fortalezas y debilidades de la competencia para definir estrategias.
14) La fuerza del colectivo con manejo grupal
Es extraño que los jugadores colombianos sean figuras en sus equipos y que, estando juntos en la Selección, muchas veces pierdan su brillo. Cuando existen buenas individualidades que no suman en el conjunto, es de suponer que hay problemas de dirección. Si juntos no son más, es porque algo no cuadra en la ecuación y, por consiguiente, el negocio se podría venir a menos.
15) El poder bajo la sombra
Solo basta con escuchar las profundas y serenas palabras del jugador Jhon Arias para saber hacia dónde va el agua al molino de este combinado nacional: “Que hoy sea un cambio en la Selección, porque ya está bueno de quedarnos siempre a la puerta…”.
Y más concluyente aún es lo que dice el profesor Jorge Luis Pinto: “Los técnicos de hoy no los ponen los comités ejecutivos, los ponen los empresarios, claro y conciso (…)”.
Y es por esto que no tienen independencia para definir cuál jugador es más conveniente.
La Selección Colombia le pertenece al pueblo y no a intereses particulares. Una cosa es el negocio, socio, y otra muy distinta es jugar con la pasión de todo un país, manteniendo a algunos jugadores, técnicos, dirigentes y empresarios que se sienten intocables, sin conseguir resultados contundentes.
Después de la inapropiada declaración de Petro, era apenas lógico que ADLE ordenara suspender el proceso de empalme, lo que implicó no realizar reuniones entre los equipos