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Cerca de 30% de los artículos y bienes de este listado son traídos de otros países; tecnología y alimentos, los que más se abaratan por la caída del dólar
El dólar sigue en caída libre y encadenó cuatro días con la TRM a la baja. Solo la semana pasada, la divisa estadounidense cayó $86; en lo que va de julio, la reducción es de $191,96 y, en 2026, acumula una caída de $508,21.
Esto deja un sabor agridulce para los comerciantes colombianos, pero beneficia el bolsillo de los consumidores. De los 419 productos que conforman la canasta familiar, según un ejercicio realizado por LR, cerca de 126 son importados, lo que representa alrededor de 30% del total.

Entre los productos que más podrían reducir sus precios se encuentran los celulares, computadores, equipos electrónicos, vehículos, maquinaria y otros bienes de capital.
Según el presidente de Analdex, Javier Díaz, estos productos tienen una alta participación de componentes importados y, por tanto, son especialmente sensibles a las variaciones de la tasa de cambio. “No obstante, el traslado de la reducción del dólar al precio final dependerá de factores como los inventarios, los costos logísticos, los aranceles y las estrategias comerciales de cada empresa”, señaló.
Otros sectores también podrían beneficiarse de esta tendencia del dólar, entre ellos los productivos que dependen de materias primas agrícolas importadas, como maíz, soya y otros insumos utilizados en la producción avícola, porcícola, acuícola y de alimentos balanceados.
De acuerdo con la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales, Leguminosas y Soya, Fenalce, las importaciones son necesarias para cubrir el déficit entre la producción nacional y la demanda de sectores como la avicultura, la porcicultura, la industria de alimentos balanceados y la molinería. Pese a ello, el gremio señaló que “esa necesidad no debe convertirse en una dependencia creciente ni desplazar el propósito estratégico de fortalecer la agricultura colombiana”.
Para el sector, un dólar barato produce efectos mixtos. Por un lado, reduce el costo de los granos, insumos y materias primas importadas, lo que puede beneficiar a la industria y aliviar algunos costos de la cadena alimentaria. Al mismo tiempo, abarata los productos extranjeros con los que deben competir los agricultores nacionales y puede reducir el precio que reciben por sus cosechas.
Cabe resaltar que, el año pasado, Colombia importó cerca de 7,3 millones de toneladas de maíz amarillo, dos millones de toneladas de torta de soya, 1,9 millones de toneladas de trigo y aproximadamente 595.000 toneladas de soya en grano. También ingresaron al país cebada, maíz blanco, lenteja y fríjol, aunque en menores cantidades.
“Por su volumen y por su estrecha relación con los precios internacionales, el maíz amarillo, la torta de soya, el trigo y la soya en grano son los productos que reciben de manera más directa el beneficio de un dólar bajo”, afirmaron desde Fenalce.
Por su parte, Fedeacua señaló que un dólar barato también genera preocupación, ya que puede facilitar el ingreso de pescado importado que compite con la producción nacional.
“En ese sentido, hemos manifestado nuestras preocupaciones porque estamos en un contexto de diferentes riesgos: uno, un dólar barato que fomenta o facilita la importación de productos; y dos, ese mismo dólar tiene afectadas a las empresas exportadoras de tilapia y trucha hacia diferentes mercados, principalmente Estados Unidos”, afirmó Carlos Alberto Robles, director ejecutivo del gremio.
Los sectores que dependen de las exportaciones ya encendieron las alarmas por un dólar barato, entre ellos el floricultor, el bananero y el cafetero. Los analistas se debaten sobre si la divisa caerá por debajo de $3.000, un nivel que afectaría gravemente su desempeño.
Según la entidad financiera, el Emisor reanudará su ciclo de aumentos de tasas; la proyección apunta a que la tasa de política monetaria llegará a 12,5% al cierre del año
El presidente de la Andi también señaló que una buena parte de los ingresos de la Nación se verán beneficiados por más regalías y utilidades petroleras
En empresas medianas y grandes, el total de ocupados en la informalidad fue de 39.000 y 64.000 respectivamente