América Latina ha aprendido, a un costo alto en dolor, que enseña que no hay atajos ideológicos que sustituyan a las instituciones
A pesar del sentir popular, no existe mejor asesor que un banquero interesado en que los negocios vayan bien, para que le devuelvan sus dineros y para que esos negocios continúen expandiéndose, beneficiando al propios sector financiero
Un líder con daltonismo ideológico termina viendo el país en dos colores. Desde ahí interpreta cualquier desacuerdo como amenaza, convierte la deliberación en combate y vuelve sospechoso al contradictor