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ANALISTAS Automotores movidos por hidrógeno
jueves, 27 de noviembre de 2014
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En el diario The New York Times se publicó el pasado 18 de noviembre un comentario firmado por Kenneth Chang sobre el titular de esta nota, cuyo resumen es el siguiente:

En 2003, el presidente George W. Bush predijo que en una década se venderían vehículos impulsados por el hidrógeno, el elemento más abundante del universo y que, además, no poluciona el medio ambiente. Un premio Nobel de Física, Steven Chu lo contradijo, su respuesta fue: “no esperemos tal cosa” y el carro con hidrógeno falleció, aparentemente. 

Porque la respuesta del gobierno estadounidense fue asignarle fondos a la investigación de los vehículos con hidrógeno como combustible y compañías como General Motors, Honda, Toyota, Daimler y Hyundai persistieron, también invirtieron.  Hoy, tras años de investigación y desarrollo, los vehículos impulsados por hidrógeno están de nuevo en las salas de exhibición. 

Esta semana, afirma Chang, Toyota presentará un automóvil llamado Mirai, que en japonés significa futuro, su precio es de 57.500 dólares, siendo más barato que el Tesla Modelo S, su competidor impulsado por baterías que se recargan conectando el carro a la electricidad. California está instalando 50 estaciones para recargar con hidrógeno los tanques de estos vehículos. 

Se estima que el 25% aproximadamente de las emisiones de gases con efecto invernadero provienen de los motores que consumen gasolina y diésel. 

Los automóviles con hidrógeno funcionan con base en unas celdas en miniatura que son plantas generadoras de electricidad, en las cuales se produce una reacción química al combinar el hidrógeno en los tanques con el oxígeno del aire, produciendo agua pura, tan pura que puede beberse. El hidrógeno se comprime en tanques a presiones de 700 kilogramos por centímetro cuadrado.   

Elon Musk, el billonario presidente de Tesla, se burla de los vehículos de hidrógeno afirmando que los suyos, los de baterías, son más baratos de operar, más eficientes y que se pueden recargar en cualquier lugar. 

Pero los de baterías están limitados a unos 150 kilómetros por carga y los de hidrógeno a 450 kilómetros. Cargar una batería no demora menos de 40 minutos. Peor aún, las baterías no son apropiadas para los grandes vehículos y aumentarles su capacidad resulta costosísimo.  

La producción económica del hidrógeno todavía figura como uno de los obstáculos para comercializar estos automotores. Pero el profesor Chu dijo en una entrevista reciente que prevé más posibilidades para la producción limpia y económica del hidrógeno.