El Emisor cambió su pronóstico de decrecimiento del PIB este año desde -8,5% a -7,6% y también aumentó su previsión de inflación

Juan Sebastian Amaya

Para el Banco de la República, la reapertura gradual de la operación de varios sectores económicos que se completó desde septiembre, junto a la estabilización en la propagación de la pandemia, generarán un leve empujón a la reactivación en lo que resta del año.

Bajo esa óptica, en su reciente informe de política monetaria de octubre, el Emisor evidencia un mayor optimismo frente a lo que veía en julio y mejoró varias proyecciones macroeconómicas, aunque siguen siendo negativas. En principio, el estudio elevó el pronóstico de decrecimiento económico desde -8,5% a -7,6% para este año, argumentando una mejor dinámica en materia de oferta y demanda durante el último trimestre.

El gerente técnico del Banco Central, Hernando Vargas, explicó que los indicadores disponibles de actividad económica sugieren que la caída anual del Producto Interno Bruto (PIB) para el tercer trimestre sería cercana a 9%, y que en lo que resta del año y en 2021 se supone que no habrá una aceleración importante en los contagios de covid-19 que impliquen endurecimiento en las medidas de distanciamiento social que afecten de manera importante la actividad económica, lo que sostendrá la recuperación.

“Con esto, la apertura gradual de la economía continuaría y la oferta de los sectores más afectados por la pandemia se iría recuperando de forma lenta en la medida en que la flexibilización de las restricciones siga avanzando”, dijo.

Vargas agregó que, por el lado del gasto, la mejora en la confianza de los hogares, la demanda represada de varios bienes y servicios, los mayores niveles esperados de demanda externa y las bajas tasas reales de interés contribuirían a la recuperación del nivel del producto.

Otra de las recuperaciones que el Emisor ve se centra en el mercado laboral que, a pesar de los altos índices que lo ubicaron en septiembre en 15,8% y dejó a más de dos millones de trabajadores sin ocupación, prevé una corta mejoría y la tasa cerraría 2020 en un promedio de entre 15,9% y 16,7%, inferior al anterior pronóstico (entre 16,5% y 19%). Sin embargo, advirtió que el nivel es preocupante.

LOS CONTRASTES

  • Juan José EchavarríaGerente del Banco de la República

    “Este año cerraremos con una inflación cercana a 2% y en 2021 estaremos en números cercanos a 3%. En desempleo habrá una leve recuperación en 2020, pero seguirá siendo alto”.

“La lenta recuperación de la demanda laboral en las ciudades se ha concentrado en el grupo no asalariado, particularmente en los trabajadores denominados cuenta propia, y en menor medida por el empleo formal. Se espera que en el cuarto trimestre de 2020 la tasa se reduzca, pero el mercado laboral continuaría muy holgado y contribuiría a explicar los amplios excesos de capacidad productiva de la economía y el fuerte deterioro del ingreso disponible de los hogares”, agregó.

Vargas comentó que la inflación terminará 2020 en promedio a 1,9%, superior a 1,5% de la visión de julio, y comentó que el costo de vida se ha reducido por el choque de la pandemia y los alivios de precios que el Gobierno ha implementado, y “cómo se deshagan esos alivios transitorios va a incidir en el comportamiento futuro y generará incertidumbre en el impacto de los precios finales”.

Los precios del petróleo también se recuperarán
El Emisor detalló que la demanda externa y los precios del petróleo seguirían recuperándose de forma lenta, pero en 2021 no alcanzarían los niveles registrados previos a la pandemia. Para este año, el Banco Central espera un valor promedio por barril de crudo de US$42 y para el próximo año de US$49. “Se espera que en 2020 el producto promedio de los socios comerciales del país caiga alrededor de 7,7%.

La incertidumbre sobre la velocidad y sostenibilidad de esta recuperación es elevada”, puntualizó el informe de política monetaria del Banco de la República.