.
ANALISTAS 12/08/2026

La primera decisión: quedarse

Tatiana Arango M.
Macroeditora digital de Diario La República
Síganos y léanos en Google Discover

Hace unos días visité en su tienda a una amiga emprendedora. A la pregunta de ¿cómo te ha ido? Respondió que bien y que había tenido días mejores que otros. Pero, agregó, que “como a todo en la vida, había que darle tiempo”. Sus palabras fueron algo como: “la gente cree que abres una tienda hoy y mañana vas a vender todo, y no, hay que darle tiempo”. Esa frase resonó.

¿Cuántas veces no les damos el tiempo suficiente a las cosas para que pasen? Pensemos en una relación, en un nuevo proyecto, en una contratación laboral, en un nuevo hábito, o incluso en temas tal vez más básicos, como un libro o una serie. ¿Cuántos capítulos de la primera temporada de Game of Thrones vimos que nos parecieron excesivamente lentos para después volvernos adictos?

En ocasiones dejamos que las situaciones se asienten y decidimos que no son para nosotros de entrada. Pero si pensamos en nuestra historia, muchos de los gustos o de los amigos que hoy tenemos son producto de que se hicieron su lugar.

En inglés existe la expresión “it grew on me” para describir algo que se aferra en uno a pesar de que tal vez no era deseado inicialmente. Y no pasó de un día para otro, toma su proceso, como una planta primero se enraíza para poco a poco ir buscando el sol.

En yoga pasa lo mismo. Hay que decidir quedarse: en la meditación, en la respiración y en las posturas. Hay que permitirles crecer en nosotros. Es darles la oportunidad de atravesar la parte que no nos gusta, la que desconocemos, la que nos incomoda, para luego ganar concentración, capacidad pulmonar, flexibilidad, movilidad y fuerza.

Toda inversión tiene un período de maduración

Por eso existe un dicho en la práctica: “la postura comienza cuando te quieres salir de ella”. No significa desconocer nuestros límites y buscar una lesión. Es hacer los ajustes necesarios para conseguir la estabilidad a pesar de que queramos huir desesperadamente.

Vivimos rodeados de decisiones instantáneas: deslizar hacia la derecha o la izquierda; dar “me gusta” o seguir de largo; abandonar una serie después de 20 minutos; cambiar de empleo al primer desencanto; pensar que un hábito “no funciona” después de una semana. Nos hemos acostumbrado a juzgar demasiado pronto. ¿Y si el problema no fuera que elegimos mal, sino que evaluamos y juzgamos demasiado rápido? Pero hay una alerta importante en esta idea. No todo merece que uno permanezca, porque quedarse no significa soportar cualquier cosa; se trata de no abandonar únicamente porque apareció la primera incomodidad.

Pensémoslo en el mundo de los negocios. Toda inversión tiene un período de maduración, pues nadie espera sembrar hoy y cosechar mañana. ¿Por qué sí lo hacemos así con nosotros? Queremos resultados inmediatos y olvidamos que el tiempo también forma parte del proceso. Es ahí donde el yoga nos deja una lección valiosa: tal vez por eso la práctica no empieza cuando entramos al tapete. Empieza cuando aparece el deseo de salir y, aun así, elegimos respirar una vez más.

Eso también ocurre con los proyectos, las amistades, los matrimonios, los libros, las empresas y los sueños. Tal vez muchos de ellos comienzan justamente cuando aparece la tentación de abandonarlos. Porque, al final, la primera decisión no es empezar. La primera decisión es quedarse.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 25/09/2026

La factura de la austeridad

La austeridad tiene factura. Y se la están pasando a quienes menos pueden pagarla.

ÚLTIMO ANÁLISIS 25/09/2026

On irrumpe en fútbol con Kylian Mbappé como figura de su nueva apuesta

La operación representa mucho más que un cambio de patrocinador. Mbappé será embajador global de la marca y participará directamente en el desarrollo y las pruebas de sus futuras botas

ÚLTIMO ANÁLISIS 24/09/2026

Apurar y comunicar para evitar apagón

Ahora, con el sol a la espalda, tenemos que luchar para lograr más capacidad (lo posible), pues el tiempo es cortísimo