Analistas

Época con un sentido

Ayudemos a transformar realidades regionales y nacionales las cuales requieren de respuestas

Iniciamos el cierre del año y con ello en las personas surge la intención de celebrar y compartir. Podríamos decir que diciembre es un mes en donde el sentido de comunidad y solidaridad renace porque la mayoría busca encuentro en familia y grupos sociales, para expresar su afecto, gratitud y planear nuevos retos para el siguiente año. Si esto ocurre en la mayoría de los contextos sociales, ¿entonces por qué la realidad de los más vulnerables persiste incluso en este mes donde se respira más fraternidad?

Podemos encontrar una explicación en la forma como nos relacionamos con nuestro contexto, y la falta de conocimiento que tenemos de él; porque a pesar de contar con múltiples plataformas, medios y canales de información para identificar necesidades de poblaciones vulnerables, e incluso acceder a mecanismos para transformar realidades, no se da un involucramiento en acciones concretas. Esto ocurre en un contexto de supuesta globalización que busca el progreso y desarrollo humano. Muy acertadamente Bauman mencionaba que la globalización ha tenido más éxito en revivir la hostilidad intercomunitaria que en promover la coexistencia pacífica de las comunidades.

La coexistencia pacífica está en riesgo, porque persisten múltiples problemáticas de la sociedad, coexistir es convivir para construir comunidad; y es lo que debería promoverse no solo en esta época sino durante todo el año. En las diferentes esferas de la sociedad se busca crear comunidades desde la familia, organizaciones y colectividades para alcanzar propósitos comunes. Sin embargo, es un reto cada vez más complejo por la falta de confianza que nutre el individualismo, la visión de micromundos que limita el interés por el bien común, el desinterés por conocer a profundidad las causas que deberían transformarse para cambiar realidades en poblaciones vulnerables. Todo ello sumado genera invisibilidad, como si estas realidades no existieran, o normalización, como si esto fuera una característica propia y natural de esas poblaciones.

Tenemos una oportunidad durante este mes en el que la sensibilidad aumenta para promover en las familias, en las organizaciones y en las colectividades la creación de comunidades de vida donde se respete la dignidad del ser humano, se propicie el entendimiento, la compasión y el amor para construir una sociedad justa, participativa, sostenible y pacífica de cara a las generaciones presentes y futuras.

¿Por dónde iniciar? Primero, no dar la espalda a estas problemáticas, conocerlas para despertar una verdadera empatía e involucrarnos en acciones que busquen aportar a la transformación de realidades. Viktor Frankl, en su libro “El hombre en busca de sentido” expresó que en el caso remoto de que no esté en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontas ese sufrimiento.

Recuperar el sentido de estas fechas es el reto, donde el mejor mensaje que podemos enviar a muchas personas que en nuestro país sufren por causa de la violencia, la pobreza, el desplazamiento ambiental o por los múltiples quebrantos de la sociedad es no desconocerlos y no invisibilizarlos. Que las acciones de solidaridad y fraternidad promovidas en esta época no solo perduren todo el próximo año, sino que sobrepasen las fronteras de nuestros círculos de comunidad cercana en las ciudades y ayudemos a transformar realidades regionales y nacionales, las cuales requieren de respuestas urgentes.