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Analistas 09/02/2021

Mercado laboral en 2020, un año marcado por la profundización de brechas sociales

Mauricio Santa María - Anif
Mauricio Santa María S., presidente de Anif

Como ya es tradicional a finales de enero, el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (DANE) dio a conocer las cifras de empleo para el mes de diciembre de 2020 y lo corrido del año. La Tasa de Desempleo (TD) se ubicó en 13.4% y superó el valor registrado en diciembre del 2019 por 3.9pp. Así, el promedio del año registró 16.1%, cifra que está en línea con lo que habíamos proyectado en ANIF hace unos cuantos meses (desempleo promedio para todo el año 2020 entre 15.5% y 16.0%). Por su parte, la Tasa de Ocupación para el mes de referencia fue de 53.4%, similar al valor observado un mes atrás y 4.1pp inferior a lo registrado en diciembre de 2019. Eso quiere decir que la población ocupada disminuyó en más de 1.3 millones de personas frente a lo observado el año previo.

Al analizar la serie corregida por efectos calendario y estacionales, se evidencia que la población ocupada creció en cerca de 216 mil personas desde el mes de noviembre y de 4.7 millones desde abril, mes con los niveles más bajos de empleo en 2020. Así, se obtuvieron nuevamente cifras de población ocupada cercanas a aquellas registradas en el primer trimestre del año.

De otro lado, continúa la pérdida de ingresos laborales que, aunque ha disminuido con respecto a los meses más duros del confinamiento obligatorio, se mantiene en niveles preocupantes. Para el mes de diciembre, la pérdida de ingresos laborales de los hogares sumó aproximadamente $1.44 billones, ligeramente inferior al valor registrado el mes inmediatamente anterior ($1.67), así como al presentado al inicio de la emergencia sanitaria en marzo ($1.58). Con lo anterior, el ingreso laboral que los hogares han dejado de percibir entre marzo y diciembre asciende a $31 billones, es decir cerca de 2.9% del PIB.

Visto de ese modo, podríamos decir que el balance del panorama laboral del 2020 es agridulce. Por un lado, se dio una importante recuperación con respecto a los meses más duros de la emergencia sanitaria. Pero por el otro, la situación sigue lejos de recuperar las mismas condiciones de 2019. Lo anterior, sin duda, tiene efectos directos sobre la calidad de vida de los hogares y sus expectativas sobre la situación actual y futura.

Aquí analizamos las últimas cifras del año 2020 en materia laboral. Destacamos, en particular, la importancia que tuvo la relajación de las cuarentenas sectorizadas y cierres estrictos en la reactivación económica. Además, damos un panorama de cómo la pandemia agudizó el problema de las brechas sociales, sobre todo de género, en lo referente al empleo.

Principales resultados del
mercado laboral en diciembre de 2020

Según las cifras de desempleo con corte a diciembre (ver Gráfico 2), la TD se ubicó en 13.4%, mientras que su promedio de 12 meses fue de 16.1%. Adicionalmente, se observa que el número de desocupados fue de aproximadamente 3.3 millones, lo que implica un incremento de 907 mil personas con respecto a diciembre de 2019. Así, el año 2020 cerró con un aumento anual del número de desocupados del 37.8%, cifra que refleja los estragos que la pandemia y las medidas adoptadas para controlarla dejaron sobre el mercado laboral.

Por su parte, la tasa de ocupación de diciembre se ubicó en 53.4% (4.1pp inferior al registro del año anterior). En otras palabras, para el mes de diciembre 21.4 millones de personas se encontraban ocupadas (una diferencia de alrededor de 1.4 millones de ocupados menos que en el año previo). Aunque ese aspecto no deja de ser preocupante, cuando se analizan las cifras comparables1, se encuentra que, entre noviembre y diciembre, el número de ocupados aumentó en 216 mil personas y los desocupados disminuyeron en 104 mil personas. Esos indicadores resaltan la importancia que tiene sobre el mercado laboral la reapertura de las actividades productivas y muestran, de manera contundente, el camino que se tiene que seguir en el 2021 si se quiere retornar a los valores de empleo previos a la pandemia.

El análisis de cifras desestacionalizadas y corregidas por efectos calendario a lo largo de 2020 muestra que, una vez se fueron relajando las medidas de confinamiento y aumentaron los sectores que iniciaron el camino hacia la normalidad productiva, se dio una importante recuperación de los indicadores laborales, efecto que con los meses se ha ido reduciendo. De tal manera, en diciembre se evidenció una disminución de tan solo 0.5pp en la TD frente a noviembre, que representa la segunda variación intermensual más baja desde abril. Así las cosas, el país está lejos de retornar a los niveles de empleo y desempleo previos a la pandemia.

Otro aspecto relevante, es la mayor participación de las zonas urbanas en el deterioro de la desocupación. En efecto, la población desocupada de las 13 principales ciudades y sus áreas metropolitanas representa el 56.4% del total del desempleo nacional (alrededor de 1.87 millones de los 3.3 millones desocupados en diciembre). Así mismo, se observa que la TD en las principales ciudades es 2.2pp mayor al valor registrado a nivel nacional (con un valor de 15.6%) y 5.1pp mayor al registrado el año anterior (10.5%). Dado que en estas ciudades se concentra un buen porcentaje del PIB nacional, fue en ellas donde se sintieron con mayor rigor los efectos de las restricciones a la movilidad y a la producción. Es por eso que, una vez más, reiteramos la importancia de evitar las medidas restrictivas (que son más estrictas en los principales centros urbanos) para la recuperación del empleo y el crecimiento económico.

En línea con lo anterior, el Gráfico 5 muestra el porcentaje del empleo y de los ingresos con respecto al total nacional - así como su participación en la caída nacional de éstos - en las cinco ciudades más importantes del país. A partir de las cifras se evidencia que esas 5 ciudades, que en conjunto representan el 45% del total en la caída de ocupados a nivel nacional, contribuyen con un valor de 61% en la pérdida de ingresos laborales totales en el mes de diciembre. Eso refleja, una vez más, lo nefasto que resulta la pérdida de empleo en los principales centros urbanos para el crecimiento económico del país, pues la contribución de la pérdida de ingresos es más que proporcional a la disminución de la población ocupada.

Así mismo, es muy importante observar que, aunque todas ellas enfrentan curvas de contagio del virus similares y, por consiguiente, presiones sobre los sistemas de atención de cuidado crítico a nivel local, Bogotá presentó diferencias más pronunciadas que el resto en cuanto a niveles de ocupación (18%) vs. caída de ocupados (21%) y niveles de ingreso laboral (27%) vs. pérdida de ingresos (32%). Eso es un claro reflejo del gran impacto negativo que tiene la implementación de medidas más restrictivas en las ciudades que mayor participación tienen en el PIB, como ha sido el caso en Bogotá, y de lo poco efectivas que han sido tales medidas para la contención del SARS-CoV-2.

Análisis de los resultados por
posición ocupacional y sectores

Uno de los aspectos que ANIF ha venido mostrando es cómo el empleo formal ha sido el más golpeado por la crisis que enfrenta el mercado de trabajo. La mayor pérdida de empleo se ha dado en dicho sector y la recuperación de la ocupación se ha concentrado principalmente en empleo informal. Al analizar los Gráficos 6 y 7 se observa que la pandemia afectó en mayor medida a los trabajadores por cuenta propia que a los empleados particulares2. Se evidencia cómo, en un principio, el desplome del empleo se da en estos dos grupos ocupacionales, que representan alrededor del 46% y el 37% de todo el empleo, respectivamente. No obstante, la caída en la ocupación de los trabajadores por cuenta propia siempre fue menor que para los asalariados. Así mismo, en los trimestres de recuperación se continúa perdiendo empleo formal en cifras cercanas al millón de personas, mientras que el informal ha venido recuperando terreno frente al respectivo trimestre del año 2019.

Adicionalmente, del empleo particular (asalariado) que se perdió en el mes de diciembre, el 58% (404 mil) corresponde a empleo femenino. Esto muestra las dificultades y la mayor carga que las mujeres están enfrentando durante la crisis. Además, algo que preocupa particularmente con respecto a ellas, es que el empleo doméstico da cuenta de alrededor del 21% de la disminución en la población femenina ocupada (167 mil), con lo cual muchos hogares vulnerables han visto disminuido sus ingresos.

Los sectores económicos que terminaron el 2020 con mayores pérdidas de empleo son entretenimiento, alojamiento, comida y comercio, que en su conjunto representaron el 52% de todo el empleo perdido en diciembre (Gráfico 8). Lo anterior evidencia las dificultades que los sectores cuyos servicios son prestados de manera presencial están enfrentando. Además de eso, se encuentra que los sectores que presentaron mayores pérdidas de empleo corresponden a aquellos en los que predomina el trabajo femenino, como por ejemplo el de actividades artísticas, entretenimiento, recreación y otras actividades de servicios, que presentó una disminución de cerca de 302 mil (casi que en su totalidad mujeres); y el de alojamiento y comida, en el que 184 mil de los 277 mil que salieron fueron mujeres.

Esas cifras, además de ser alarmantes, dan cuenta de las diferencias estructurales presentes entre hombres y mujeres en el mercado laboral y muestran, como se explica a continuación, de qué manera la pandemia y las medidas alrededor de ella las han exacerbado.

Brecha de género

La brecha de género presente en el mercado de trabajo ha sido uno de los problemas que más se ha recrudecido como consecuencia de la pandemia. Aunque en diciembre se presentaron algunas mejorías, la situación sigue siendo preocupante. El diferencial entre las tasas de desempleo entre mujeres y hombres se ha aumentado en el último año. Mientras que en diciembre de 2019 las mujeres mostraban una TD superior en 6.1pp que la de los hombres (13.1% vs. 6.9%), para el mismo mes de 2020 la diferencia asciende a 7.8pp (17.9% mujeres vs 10.1% hombres), lo cual indica que la brecha de género aumentó un 27.9% entre diciembre 2019 y diciembre 2020. Esa diferencia corresponde a que la pérdida de empleos durante la pandemia ha recaído más que proporcionalmente sobre las mujeres.

Por ejemplo, durante los meses más álgidos de la pandemia, por cada hombre que salía de la ocupación, 2 mujeres le seguían. En el mes de diciembre, sin embargo, se encuentra que por cada 2 hombres que salían del mercado laboral, aproximadamente 3 mujeres lo hacían (ver Gráfico 9). Eso es un indicativo claro del efecto positivo que ha tenido la relajación de las medidas restrictivas sobre el empleo femenino y la reactivación de la actividad económica, pues, como ya se mencionó previamente, los sectores que presentan mayores pérdidas de empleo corresponden a aquellos en los que predomina el trabajo femenino. A su vez, eso implica que la corrección de la tasa de desempleo es ligeramente mayor para las mujeres que para los hombres pues, si se analizan las cifras desestacionalizadas, se encuentra que entre noviembre y diciembre de 2020 la TD para hombres presentó una mejoría de sólo 0.1pp (11.1% vs. 11.0% respectivamente), mientras que la de mujeres fue de 1.2pp (19.8% vs. 18.6%).

A pesar de esas señales positivas, para el año 2020 la tasa de desempleo de las mujeres a nivel nacional se ubicó en 20.4%, 7.7pp por encima de la de los hombres, que fue de 12.7%. Así pues, es de vital importancia que las medidas que se implementen tanto para la contención de la pandemia como para la recuperación del mercado laboral en el 2021 tengan en cuenta no sólo la diferencia estructural que existe entre el empleo femenino y el masculino, sino también aquellos factores por los cuales la pandemia tuvo mayores repercusiones negativas sobre el femenino. Así mismo, se encuentra que casi 1.1 millón de mujeres, de 1.8 millones de personas que ingresaron a la inactividad, tuvieron que salir del mercado laboral para dedicarse a oficios del hogar. Esas cifras muestran que, dada la feminización de ciertas labores, las mujeres tienen una clara desventaja frente a los hombres en medio de la pandemia, pues al implementarse medidas como el cierre de los colegios, por ejemplo, las mujeres son las que se ven obligadas a dejar de trabajar para dedicarse al cuidado de los hijos, no los hombres.

Conclusiones

El 2020 pasará como uno de los años más difíciles para el país, tanto en términos económicos como sociales. Los efectos sobre la calidad de vida de los hogares y la salud financiera de las empresas han sido nefastos y todavía incalculables a largo plazo. Las restricciones estrictas para la movilidad, decretadas por los gobiernos nacional y locales para hacer frente a la pandemia producida por el virus SARS-CoV-2, llevaron a una de las caídas en el PIB más severas de la historia del país. Con consecuencias nunca vistas en los indicadores laborales, la TD en mayo de 2020 llegó a 21.4% y las pérdidas de empleo fueron superiores a los 5 millones de personas. La relajación de las medidas permitió contrarrestar, en parte, la severidad de los efectos. Sin embrago, los beneficios del levantamiento de las restricciones se fueron diluyendo debido al temor de los rebrotes, lo que muestra que, para lograr una recuperación plena son necesarias políticas públicas más agresivas y el levantamiento total de las medidas restrictivas. La vacunación de la población será fundamental para lograr ese objetivo.

Con las últimas cifras del mercado laboral quedaron al descubierto varios de los problemas históricos que han aquejado al empleo en el país, principalmente, los que están relacionados con la brecha de género, la generación de empleo formal y el desempleo urbano. En efecto, el 2020 exacerbó la brecha que existe entre la ocupación femenina y la masculina, dado que la pandemia golpeó con más fuerza a los sectores que concentran mayor participación de mujeres. A eso se suma que, del total de personas que ingresaron a la población inactiva, casi 1.1 millón son mujeres que tuvieron que salir del mercado laboral para dedicarse a oficios del hogar y al cuidado de los niños. Lo anterior pone en evidencia lo importante que es implementar estrategias diferenciales en el año 2021 para mitigar la carga más que proporcional que los efectos negativos de la pandemia han tenido sobre el empleo femenino.

Ahora bien, la senda en materia laboral que se verá en 2021 dependerá, en buena medida, de la evolución de la pandemia y de las medidas que tomen las autoridades. Desde ya advertimos que enero no fue un buen ejemplo de lo que necesita el país para llegar a una recuperación estable. Es necesario que el gobierno nacional y las administraciones locales, entes de decretar medidas restrictivas, refuercen los mecanismos de seguimiento y control de las cadenas de contagio y trabajen en campañas para que la población entienda que en la nueva normalidad hay que acatar las medidas de bioseguridad.

Así las cosas, en Bogotá está una de las claves para generar empleo (sobre todo formal). Como se mencionó antes, la capital del país presenta una participación en la pérdida de empleo e ingresos más que proporcional a su aporte en el mercado laboral nacional, lo cual, dada su importancia relativa dentro de la ocupación del país, es alarmante. Por tal razón, uno de los puntos fundamentales en la agenda de la estrategia de consolidación y recuperación económica debe ser generar empleos en la capital. Eso sólo será posible si se superan definitivamente las medidas restrictivas.

Dicho lo anterior, y teniendo en cuenta las noticias recientes del fin de las cuarentenas localizadas y la reapertura de la educación con alternancia, en ANIF esperamos que para el año 2021 el desempleo total nacional promedio se encuentre entre 12.5% y 13.0%. Esos resultados dependerán de la consolidación de la reactivación económica y el inicio del plan nacional de vacunación a partir de febrero.