Creo que nunca antes el periodismo había estado tan arrinconado. Incluso hacer una pregunta resulta exponerse a un pabellón de fusilamiento. Una chispa que termina en una explosión de comentarios, memes, campañas de desprestigio, periodistas siendo tendencia y lo peor, blanco de fuego amigo. El noble oficio del periodismo ha quedado a merced de la voracidad de una agenda absorta por la polarización. Por más alto que sea el nivel de respeto, sutileza o incluso simpleza con el que contemos una noticia, siempre habrá suficiente para la jauría hambrienta que trata de sacar tajada incluso de lo que callamos en nuestros reportajes.

Parece que la sociedad olvidó el valor de la prensa libre. Me aterra que una colega como Vanessa de la Torre sea tan cruelmente atacada por preguntarle al presidente Duque si se extralimitaba cuando sugería que Uribe debería defenderse en libertad. Aunque los periodistas opinemos una cosa, o muchas veces sepamos la respuesta, nuestra obligación es preguntar lo que otros se preguntan, porque las respuestas no son para nosotros, son para nuestras audiencias.

Pasa lo mismo con las notas que sacamos en RCN. Las mentes perezosas, aquellas para las que es más sencillo caer en el estigma, ni siquiera se molestan en verlas. Y entonces, por ejemplo, entrevistar a Diego Cadena, como lo hizo José Manuel Acevedo, resulta una defensa tácita del expresidente Uribe, cuando en verdad, el dialogo fue un duro contrapunteo donde se pusieron en evidencia, en vivo y en directo, las contradicciones del abogado.

Como si fuera poco, el entorno tóxico se cierra con el auto del caso Uribe, allí la Corte Suprema publica llamadas entre el abogado Cadena y varios periodistas. Esa es una grave violación a la libertad de prensa y al derecho a la reserva de la fuente. Aunque las conversaciones se dan en términos corrientes, al estar consignadas en un documento que intenta demostrar un delito, expone a los reporteros.

¿Y qué nos queda si la persona que debería estar señalando esos hechos que ponen en riesgo el oficio, se dedica a calificar las agendas noticiosas e insinúa que hay intereses políticos? Eso hizo en su cuenda de twitter Jonathan Bock, subdirector de la Fundación para la Libertad de Prensa. Mientras elogia el trabajo de Caracol y Noticias UNO remata un trino diciendo que “por su parte Noticias RCN le abre el micrófono al abogado Cadena”. Señor Bock al menos siéntese a ver el contenido: entrevistamos al abogado Cadena, que es distinto a “abrirle el micrófono”, y como parece que aún no ha visto la nota, le cuento que fue una interpelación intensa y rigurosa.

Si cae en el facilismo de atacar un medio, no se llame defensor de la prensa ¿O acaso pretende que los medios practiquen la nociva autorregulación y se priven de entrevistar a los protagonistas de las noticias por darle gusto a mentes cerradas? En lo poco que he aprendido de este oficio, sé que eso sí es censura. También me pregunto, ¿qué tanto de lo que usted dijo es una conclusión real y que tanto es fruto de sus prejuicios?, ¿acaso hubiera dicho lo mismo si la entrevista fuera de Noticas UNO o Caracol? Esa coletilla arbitraria la hubiera esperado de muchos, pero jamás del subdirector de la Flip, no sea promotor del fuego amigo, recuerde que nunca una prensa malherida ha contribuido a una democracia justa ni a una sociedad libre.