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El segundo himno más hermoso del mundo

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Recibí recientemente un correo en el que el Estado Suizo solicita a sus ciudadanos votar para escoger su nuevo himno nacional. Como resultado los suizos escogerán por internet entre las seis versiones finalistas, considerando valores como la paz, la libertad, la democracia, la independencia de poderes y la solidaridad.

A sabiendas de que en Colombia solo una persona entre 20 se sabe más de una estrofa de nuestro himno -por lo general fanáticos del fútbol que lo oyen en los preliminares de los partidos- propongo hacer un ejercicio similar para actualizar nuestro muy sonado símbolo nacional.

En ese sentido propongo las siguientes modificaciones.

Segunda estrofa: “Pero este gran principio: el rey no es soberano, resuena y los que sufren, bendicen su pasión”. El visionario Rafael Nuñez, en un arranque digno de Nostradamus, predice en este aparte la postura de presidentes, alcaldes y gobernadores con respecto a sus predecesores, ya sea con libros blancos, investigaciones judiciales o golpes de opinión. Se propone modificar porque a pesar de reflejar nuestras prácticas políticas, no hace alusión a la participación de la rama judicial en esta dinámica.

Tercera estrofa: “Del Orinoco el cauce, se colma de despojos, de sangre y llanto un río, se mira allí correr”. Este aparte hace alusión a la extracción no vigilada de coltán en Guainía y Vichada en que grupos subversivos reclutan población indígena para la explotación. A pesar de estar actualizada, esta estrofa no refleja nuestra vocación minera multinacional y debería ser eliminada.

Cuarta estrofa: “A orillas del Caribe hambriento un pueblo lucha horrores prefiriendo a pérfida salud. !Oh, sí¡ de Cartagena la abnegación es mucha, y escombros de la muerte desprecian su virtud”. Con una diáfana visión el autor expone la situación de la población más vulnerable ilustrada por los paseos de la muerte a los que han estado expuestos niños como Miguel Gutiérrez, de siete meses, que murió en Cartagena porque ningún hospital lo recibió. Refleja la realidad de nuestro sistema de salud pero debe modificarse porque podría generar mala prensa en medios internacionales. 

Quinta estrofa: “De Boyacá en los campos, el genio de la gloria, con cada espiga un héroe, invicto coronó: soldados sin coraza ganaron la victoria…” Inspirado en las batallas del Pantano de Vargas y de Boyacá, describe el autor escenas del paro agropecuario en el que un sector minoritario descuidado, destelló en una pelea desigual y ganó la batalla contra las mayorías urbanas del país. Debe modificarse porque en nuestra nación la justicia es administrada por jueces siempre imparciales y desinteresados, y no por vías de hecho.

Undécima estrofa: “Ricaurte en San Mateo, en átomos volando, deber antes que vida, con llamas escribió”. Aludiendo a la etapa actual del proceso de paz, Nuñez describe la realidad del país con más muertes por minas anti persona del mundo según la ONU. Bajo ninguna circunstancia puede mantenerse porque podría opacar el tercer lugar en el ranking de selecciones de la Fifa y el hecho de que tenemos el café más suave del mundo.

Ante la necesidad de tantas modificaciones y la probable revisión de la tutela que las demandará ante la Corte Constitucional, lanzo desde hoy una iniciativa para que sigamos los pasos de los helvéticos y reescribamos de cero la letra de nuestro himno. Colombia tiene demasiados aspectos positivos para que nos enfoquemos en los negativos. ¿Quién se le mide?
 

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