Analistas 20/08/2020

La premiere del año

El martes pasado se instaló la comisión de expertos para el estudio de las exenciones tributarias en Colombia. Esta era la premiere esperada del año…bueno, para quienes seguimos con interés el desarrollo de la política de impuestos en el país. Un nicho. No el más abundante. Tampoco el más taquillero. Pero sí fundamental para el rumbo del país.

En mi más reciente columna en este diario, anticipaba varias razones para vigilar a la comisión. La crucial, porque tiene muy poca independencia del gobierno, algo deseable para que arroje luces sin la influencia de un sector político, y más de quien detenta el poder. Y especialmente porque se busca revisar una práctica promovida ampliamente por este gobierno.

La premiere resultó ser una combinación de planteamientos paradójicos, quizás sorpresivos, y otros esperados. Se desarrolló en tres actos.

En el primero, intervinieron el Ministro de Hacienda y el Director de la Dian, con un diagnóstico de nuestra situación fiscal. Acá apareció la primera sorpresa. Su diagnóstico coincide con el de los grandes críticos, no sólo de la tributación en Colombia, sino de las políticas que el propio gobierno ha promulgado. Carrasquilla notó que Colombia debe aspirar a recaudar más impuestos, y demostró que nuestro sistema no cumple con los principios básicos de progresividad, eficiencia y simplicidad. ¡El Ministro debió apoyar la reciente demanda contra el Estatuto Tributario!

¡Pero también debió oponerse a sus propias reformas! En el capítulo de eficiencia, se quejó de la dispersión de tasas efectivas y de la complejidad del estatuto. Ambas, promovidas por las exenciones; y las exenciones, promovidas por este gobierno. ¿Cómo entendemos que el gobierno lamente las consecuencias de las exenciones, al tiempo que las promueve? Una hipótesis es apelar a la lógica que según se dice Franklin D. Roosevelt aplicaba a Anastasio Somoza: “He may be a son of a bitch, but he's our son of a bitch”. Tal vez al gobierno le molestan las exenciones, excepto las suyas.

La intervención del Director de la Dian, en cambio, no fue sorpresiva. Inició (ya nos tiene acostumbrados a una que otra salida en falso) diciendo que la comisión “sesionará por un año” y luego, como recordando que delataba el riesgo de embolate, agregó “pero obviamente empezando a dar reportes dentro de 9 meses”. Y siguió marcando el que seguramente será el énfasis del gobierno en la comisión: atacar sobre todo las exenciones en IVA y rentas personales, olvidando las sectoriales. Al parecer nos confirmó la lógica de Roosevelt.

En el segundo acto intervinieron los expertos internacionales. Hubo señales para el optimismo cuando varios expresaron su escepticismo sobre las exenciones. David Rosenbloom dijo que en exenciones la carga de la prueba debe recaer en sus defensores y Jeffrey Owens dijo que son como el cáncer pues entran en el cuerpo y se proliferan y, siendo fáciles de crear, son difíciles de eliminar.

Otras fueron señales esperadas, y no tan positivas. Varios reconocieron su ignorancia sobre el sistema tributario colombiano. Y claro, se podría decir que esto garantiza una mirada más fresca y objetiva, pero preocupa que, como dijo Brian Arnold, por lo tanto “dependerán de los funcionarios” (lo que nos devuelve a la escasa independencia). Cerró más coloquialmente diciendo que no entendió nada de lo que dijeron en español, pero sonó muy bonito. El único que hizo la tarea y mostró datos para Colombia, Kent Smetters, estaba alineado con el gobierno: se centró en el IVA. Atacó además los impuestos al capital o la riqueza, a pesar de la creciente revisión reciente sobre los preceptos teóricos y empíricos que cuestionan la doctrina de que no debe gravarse.

En el tercer y último acto intervinieron brevemente los ministerios que tienen asiento en la comisión. Una decisión desafortunada, pues es “poner al ratón a cuidar el queso”. Y en efecto, el Ministro de Agricultura dijo que la comisión es bienvenida pero claro, su sector es especial: las fallas de mercado y etcétera (que de acuerdo, hay muchas, ¿pero las corrigen nuestras exenciones o más bien reflejan el lobby de los poderosos?).

El Ministro de Trabajo comentó la paradoja de haber votado como congresista aprobando varias de las reformas tributarias recientes que han aumentado las exenciones, para ahora pertenecer a una comisión que las revisa. Y en un comentario incomprensible felicitó al director de la Dian por eliminar “casi todas las exenciones tributarias”. No sé qué reforma leyó el Ministro, pues el gobierno no hizo cosa distinta a aumentarlas. Por lo menos se mostró presto a revisar y lograr quitar algunas.

Cerró la Viceministra de Comercio, una de las carteras con sectores más beneficiados con exenciones. La “doctora Laura”, como la llamó el director de la Dian orgulloso de que sea la “cuota femenina de la comisión” (¿en serio?), dijo refiriéndose a incrementos en rubros de inversión, “creemos que buena parte” ha sido gracias a las exenciones. ¿Quién ganará el pulso? ¿Los expertos que le exigen la carga de la prueba (más pesada que un “creemos”, espero)? ¿O el ministerio con el respaldo del director de la Dian quien dijo que “ese contrapeso, Viceministra, es muy importante”?

Amanecerá y veremos. Pero puede que no amanezca, o que amanezca muy tarde.