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Escenario 2020: lo relativo pesa

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Joel Virgen Rojano Economista en Jefe para Colombia del Banco BNP Paribas

Colombia vive un complicado entorno político y social al que se añaden retos en materia fiscal y de cuentas externas, que no son ajenos a otros países latinoamericanos o emergentes. Sin embargo, respecto al promedio, Colombia tiene un escenario económico favorable para 2020, por lo que se hace relevante analizar cinco puntos de contraste en lo relativo:

Primero, un avance económico local destacado en el entorno regional. Nuestro crecimiento del PIB para este año (2,8%) es más conservador frente al consenso de analistas y autoridades (superior al 3%). Nuestra cautela, se apoya en un entorno global de lento crecimiento y con la necesidad de ajustes al gasto público, lo que evaluamos como una sobreestimación de los ingresos públicos para 2020. A pesar de ello, esperamos una Colombia más constructiva entre las cinco principales economías latinoamericanas, pero en ningún caso superior a 2%.

Segundo, hasta ahora el Banrep ha mantenido su tasa de referencia de política monetaria inalterada por más de un año y medio; garantizando la permanencia de condiciones monetarias favorables al crecimiento, que contrastan con buena parte del mundo emergente, donde los bancos centrales han reducido su tasa de manera acelerada frente a la desaceleración económica. En ese sentido, se espera que, aunque el Banrep tuviera la necesidad de elevar la tasa en respuesta a riesgos crecientes (Ej. incremento del salario mínimo), las condiciones monetarias se ubiquen en terreno neutro, sin imponer vientos contra el avance económico.

Tercero, las autoridades fiscales podrían encontrar la manera de cumplir con los compromisos de responsabilidad hacendaria y déficit este año, con una mezcla de ajustes con poco margen de maniobra. Por lo que, cualquier preocupación se extiende al mediano plazo, si se reconoce la necesidad de una reforma fiscal integral y de alcance estructural, complicada de ejecutar dado el contexto social y político.

Además, en el tema fiscal el factor relativo también tiene un peso importante. Colombia no es la única emergente con retos estructurales en materia de fuentes sostenibles y diversificadas de ingresos públicos y sus razones de deuda no son desfavorables en el espectro internacional. Sin embargo, las agencias calificadoras suelen tomar este tipo de visiones relativas para sus evaluaciones de calificación y perspectiva.

Cuarto, el déficit en las cuentas externas (probablemente cerca de 4% este año) continuará como un riesgo central, ubicando a Colombia entre las economías emergentes con mayor déficit de cuenta corriente. No obstante, subrayamos la buena estabilidad de la inversión extranjera directa como la principal fuente de financiamiento del déficit. Creemos que la estabilidad continuará en 2020 de la mano del avance económico local, respaldado por la diversificación de orígenes e industrias destino.

Quinto, el descontento social continuará vigente. Aunque no se esperan impactos económicos inmediatos a raíz descontento social de la región (distribución del ingreso, acceso laboral, confianza, sistema político, corrupción e inseguridad) destacamos la necesidad de ejecutar reformas de fondo cuyos efectos no son distinguibles en el corto plazo. Sin embargo, introducirlas será difícil por la coyuntura.

Finalmente, hay que ponderar los factores locales y contrastarlos a la luz del escenario externo, esta visión es analizada y pesa para los inversionistas.

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