Las amenazas arancelarias erráticas, los conflictos abiertos -desde Canadá y Europa hasta Groenlandia, Irán y Venezuela- y una política exterior impredecible generan ruido. Pero el mercado de metales no reacciona al ruido, reacciona a la pérdida de anclas
No hay duda de que la no expansión de nuevas operaciones, la imposición de altos gravámenes, la ausencia de incentivos, así como la incertidumbre jurídica y regulatoria, han sido factores determinantes en el declive del sector
Algo ha cambiado en los últimos años. Lo que antes escandalizaba hoy apenas genera un comentario pasajero, la ilegalidad se normalizó, el delito se relativizó y la sociedad parece deslizarse hacia una peligrosa amoralidad colectiva