Analistas 10/11/2020

Fuerzas Armadas y respaldo empresarial

La estabilidad de una democracia depende de la buena salud de sus fuerzas armadas y de policía. No es posible el ejercicio de libertades y garantías colectivas sin el actuar profesional de sus miembros. Su misión y trabajo honesto son fuente de confianza y prosperidad.

Por desgracia, a veces el mal actuar de uno de sus miembros puede poner en duda la integridad de todos y la fortaleza institucional. Los puntuales y aislados casos de uso irregular de la fuerza, por ejemplo, deben ser denunciados y castigados. Estos episodios no pueden ser utilizados, como a veces sucede desde sectores de la política, medios y redes sociales, para atacar e intentar destruir su misión.

Las Fuerzas Militares, por mandato constitucional, tienen como finalidad “la defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitucional”, igual la Policía, como cuerpo armado permanente de naturaleza civil, debe velar por “el mantenimiento de las condiciones necesarias para el ejercicio de los derechos y libertades públicas, y para asegurar que los habitantes de Colombia convivan en paz”.

La actuación, bajo estos preceptos, ha permitido que Colombia supere ataques, amenazas y fortalezca su democracia. Basta ver el crecimiento gradual de votantes en las dos últimas décadas, fruto de la seguridad y la confianza en nuestras Fuerzas Armadas.

Nuestros soldados y policías se han enfrentado a toda clase de terrorismo, guerrillas, narcotráfico y acciones deshumanizadas de combate, infamia y descrédito, pero han logrado el mantenimiento del orden y la libertad. Muchos han entregado su vida por cumplir con lealtad su misión, otros han quedado lisiados de por vida por defendernos de las lacras del terrorismo, la mafia y la delincuencia.

Quienes atacan la integridad y honorabilidad de las Fuerzas Armadas deberían conocer sus resultados de éxito, su compromiso con la ciudadanía y todos los cambios y avances que han logrado en la formación humana, académica y práctica de sus miembros. Por ejemplo, el alto mando que dirige las diferentes Fuerzas, ha permanecido en servicio ininterrumpido no menos de 40 años, llegando al escalafón de generales y almirantes.

Los empresarios, industriales, comerciantes, agricultores y todos los colombianos que con su labor generan valor y aporte económico y social al país vemos con incertidumbre como abierta y perversamente, con el uso de la intimidación y la violencia, algunos protervos políticos intentan inmovilizar a la Nación, buscando imponer el fracasado modelo de socialismo y marxismo, origen de más pobreza y pérdida de libertades.

Someter a debate ideológico la existencia de las Fuerzas Armadas es querer debilitar y destruir la misma democracia, tal como ha sucedido en Venezuela y Nicaragua. Las fuerzas no pueden terminar al servicio de una camada de dictadores caribeños.

El viejo discurso de reclamaciones, descalificaciones y condenas mediáticas, debe ser contrastado con la realidad, pues las organizaciones criminales de hoy, buscan sembrar desconfianza entre la ciudadanía y desanimo en la acción de la autoridad legalmente constituida.

Ante esta amenaza, un sector de la sociedad colombiana, entre grandes, pequeños y medianos de la industria, nos hemos unido en: Ciudadanos Empresarios, para respaldar el orden institucional y defender la misión de nuestras Fuerzas. A ellos los alentamos para que no se dejen confundir con discusiones ideológicas baratas que ya han arrodillado a ejércitos y a pueblos como el venezolano.