Analistas

La sostenibilidad como estrategia

La era de la sostenibilidad, como respuesta al cambio climático, es una tendencia que se ha presentado desde hace ya varias décadas y que ahora se ha convertido en un instrumento vital para nuestra supervivencia, ayudando a minimizar las transformaciones en el medioambiente, en la salud, en la vida de las comunidades y el impacto en nuestras economías. Sin embargo, es responsabilidad de todos implementar medidas sostenibles para adaptarnos y mitigar las consecuencias de este fenómeno ambiental. La compañía que lidero se ha comprometido con esta premisa y decidió hace varios años apostar por un crecimiento sostenible, creando una cultura que está permeando los negocios bajo un nuevo pensamiento empresarial, una economía responsable a través de la cual se genera valor social, económico y ambiental que se comparte, protege y multiplica con el entorno.
Medir las estrategias sostenibles y cambiar la cultura organizacional es un proceso que requiere tiempo, compromiso y dedicación. No obstante, en el corto plazo los resultados son tangibles. Ese es el foco estratégico que la sostenibilidad demanda, que los consumidores esperan y que genera responsabilidad en la industria para crecer, aportar al medio ambiente y fortalecer a comunidades en situación de vulnerabilidad.

Cuando en 2010, Paul Polman, CEO de Unilever Global, dio a conocer el lanzamiento del “Plan de Vida Sostenible” como estrategia de crecimiento del negocio, hubo cuestionamientos y especulaciones sobre si realmente una apuesta por la sostenibilidad permitiría mantener la rentabilidad de un negocio en el largo plazo. Hoy, seis años después los resultados de la estrategia, se ha demostrado que crecer de manera sostenible es posible, rentable y viable.
La razón de ser de la sostenibilidad como estrategia de negocio, ubica en el centro a las personas y al planeta. En ese sentido, las compañías actuamos como una herramienta para ayudar conjuntamente a su protección, empoderamiento y desarrollo, creciendo económicamente como negocio, generando confianza, minimizando riesgos y disminuyendo costos.

Consecuentemente en las compañías nacen las marcas con propósito, las cuales entregan un producto más responsable con el medio ambiente y tienen una intención clara y acciones tangibles que contribuyen a mejorar las condiciones de vida de las familias. De hecho a nivel global, en 2016 las marcas que tienen un rol de sostenibilidad crecieron un 50% más rápido que las demás. Esto demuestra que el consumidor está cambiando su preferencia sobre las marcas en el mercado; la ética y responsabilidad de las mismas pasan a ser un factor determinante en su preferencia y es aquí donde nace la importancia de que las empresas conciban a sus marcas desde una visión sostenible. Esto exige un enfoque de transformación, no sólo a través de las marcas, sino a través de toda la cadena de valor.

Hoy podemos dar cuenta de varios e importantes avances. Por ejemplo, hemos reducido la huella medioambiental de la operación total de Unilever en Colombia en -54% de CO2, -41% en agua y en -34% de residuos. Además, en 2016 se aprovecharon cerca de 1.800 toneladas de producto averiado o vencido. Entender y asumir este reto de tener pensamientos y acciones empresariales sostenibles, marcará la diferencia a la hora de dirigir una empresa, pero sobre todo permitirá garantizarles a las generaciones futuras que lo que estamos haciendo hoy es el punto de partida de lo que ellos harán por conservar el planeta.