La seguridad no se logra solo con presencia armada: se vuelve posible cuando existe bienestar económico y productivo, con mercados justos, estables y dignos.
La viabilidad futura de cualquier tecnología que dependa de recursos naturales no renovables es insostenible. Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿de dónde sacaremos la cantidad de energía necesaria para alimentar estas nuevas tecnologías?