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Analistas 10/03/2026

El salario mínimo

Carlos Ronderos
Consultor en Comercio y Negocios Internacionales

Ya pasó el debate del salario mínimo con un incremento de 23%. Unos lloraron por la quiebra de empresas; otros, porque la inflación se aumentaría a dos dígitos; e, inclusive, que la tasa de desempleo se iba a disparar. Nada de eso ha ocurrido y no es plausible que, por cuenta del aumento del salario mínimo, esto suceda. Es más, la vocería del empresariado ahora dice que le parece muy bien. Si aparecen estos fenómenos, serán por otras razones que tienen que ver con el gasto del gobierno, la baja inversión y el exceso de impuestos.

Pero vale la pena mirar un poco más de cerca el salario mínimo para saber a cuánta gente afecta y cómo se compara con otros países de la región, y qué alternativas hay para garantizar que el salario sea suficiente para que una familia pueda vivir dignamente.

En Colombia, del total de la fuerza laboral, que es de 23,7 millones de personas, 2,3 millones ganan el salario mínimo, lo que significa que es un tema que solo afecta a 10% de la población trabajadora, mientras que 11,38 millones ganan menos del salario mínimo, es decir, 48%, y que, no obstante el incremento, seguirá ganando menos del mínimo. Ahora, las empresas se verán obligadas a hacer incrementos al resto de personas que no ganan el mínimo, pero esos incrementos nunca serán de 23%, o sea que disminuye la diferencia entre salarios altos y salarios bajos, lo que ayuda a la equidad. En Colombia, los salarios de los gerentes y altos ejecutivos son más o menos entre 20 y 60 veces el salario mínimo, según sea el caso.

Es cierto que en Colombia existe una gran cantidad de cargas adicionales que llegan a representar 50% del salario, pero, hecha esta consideración, en las empresas intensivas en capital la fuerza de trabajo pesa entre 15% y 25%, es decir, que un aumento como el que se hizo en el salario mínimo puede incrementar los costos de 3% a 5%, incrementos que pueden ganarse fácilmente en productividad. Para una empresa intensiva en mano de obra, el salario pesa entre 20% y 40% y, en el peor de los casos, significa un mayor costo de 8%, que es menos de 3% por encima de la inflación. Es probable que en estas también se produzca alguna transferencia del capital al trabajo, lo que ayuda a la equidad. Ahora bien, la productividad en el año 2025 solo aumentó 0,9% y las empresas y el país van a tener que hacer un esfuerzo grande en este campo.

Los países que en América Latina tienen los mayores salarios mínimos son, casualmente, aquellos con mayor ingreso per cápita. Uruguay tiene un PIB per cápita de US$23.000 y un salario mínimo de US$620; Chile, un PIB per cápita de US$16.700 y un salario mínimo de US$598; y Costa Rica, con un PIB per cápita de US$16.600 y un salario mínimo de US$723. La pregunta es si tienen mayores salarios porque son más ricos o si son más ricos porque tienen mejores salarios. Es una combinación de las dos cosas y, lógicamente, esto tiene implicaciones en una mejor distribución del ingreso, como se puede apreciar en el Gini de estos países.

El otro país con ingresos altos en la región es Panamá, y este es un caso muy interesante, pues el salario mínimo no es único, sino que depende de la región, del sector y del tamaño de la empresa, lo cual tendría sentido para Colombia. El costo de vida no es igual en todo el país y, por tanto, lo que el presidente llama “el mínimo vital” cambia de región a región, y la especialización de un trabajador de una gran empresa debe ser mayor.

Entiendo que las fuerzas sindicales se oponen a esta iniciativa, pero el país debe mirar con detalle el experimento de Panamá.

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