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Analistas 17/04/2021

Colombia también sabe a vainilla

Uno de los sabores y olores más populares del mundo, cuya industria mueve más de US$70.000 millones al año, proviene de una orquídea que creció por décadas en nuestro país, sin que nadie se fijara en ella.

Aunque es originaria de México y se cultiva en países como India e Indonesia, más del 80% de la vainilla que se comercializa hoy en el mundo, procede de la isla más grande de África: Madagascar.

Sin embargo, también es posible encontrarla en Colombia. En Bahía Solano, departamento del Chocó, se han logrado identificar siete especies de esta planta que sus pobladores llaman “quereme” por el delicioso olor que desprende. Allí creció de manera silvestre por mucho tiempo, pero en la actualidad alrededor de 200 agricultores de la zona la siembra organizadamente, en un proceso que ofrece dos ventajas competitivas: la polinización es realizada por abejas, mientras en otros países debe hacerse de forma manual, lo que encarece costos, y el tiempo que tarde en dar frutos, que normalmente es de tres años, acá se reduce porque la planta crece más rápido.

Quienes se dedican a esta actividad en el pacífico colombiano, reciben $150.000 por cada kilo de vainilla curada, un precio muy atractivo, mucho más si se compara con otros productos del agro, que seguramente le interesará a más de un productor y a la agroindustria nacional.

Con unos consumidores volcados a lo natural y sabiendo que hay más de 18.000 productos en el mercado global que contienen aroma a vainilla según la revista Scientific American, ¿cómo no apostarle entonces decididamente a un cultivo que nuestra tierra acoge tan bien y que tiene todo el potencial?.

En la Agencia de Desarrollo Rural, estamos convencidos que vale la pena aprovechar esta realidad, por eso, estructuraremos y cofinanciaremos en 2021 una iniciativa con esta vocación. Más de 30 familias de Nuquí, Chocó, se verán beneficiadas con una inversión cercana a los $500 millones en este proyecto integral que ejecutaremos como piloto y que esperamos se replique en el tiempo.

Colombia es más que café, banano y flores, tenemos una riqueza enorme bajo nuestros pies que debemos explorar de manera sostenible. Aprovechemos que grandes multinacionales compradoras de vainilla, están invirtiendo valiosos recursos para incentivar buenas prácticas agrícolas. Trabajemos con entidades de sector, estudiemos al respecto, ensayemos, analicemos resultados, y pasemos del escritorio al territorio; transformemos las buenas ideas en hechos concretos.

En definitiva, hagamos una apuesta como país y permitámosle al mundo conocer el sabor de la vainilla colombiana.