Se construye, se avanza y los resultados se evaporan. Este tipo de situaciones cotidianas, donde el progreso parece diluirse, son muy propias de las economías y los sistemas latinoamericanos.
La intolerancia es el resultado de una mezcla peligrosa: frustración económica, sensación de inseguridad, burocracia asfixiante y una cultura donde cada vez hay menos espacios para procesar emocionalmente los conflictos
Esto implica modernizar los sistemas de información, implementar alertas tempranas y diseñar planes de mejoramiento que permitan corregir desviaciones antes de que se conviertan en crisis. Supervisar ya no significa esperar el colapso, sino anticiparlo y evitarlo