Analistas

El fin del chavismo

Me llama mucho la atención la forma tan parca en la cual la prensa internacional y la prensa venezolana ha manejado el anuncio del nuevo viaje del presidente Hugo Chávez a Cuba, viaje en el cual el presidente Chávez aparentemente se someterá a una intensa terapia de oxigenación (oxigenación hiperbárica). Dicen los que saben, que la oxigenación hiperbárica no es un tratamiento que combata el cáncer, sino es más bien un tratamiento paliativo para hacer menos traumática la enfermedad. Llama la atención, también, que nadie ha visto al presidente Chávez desde el 15 de noviembre y que el Presidente no ha “trinado” desde hace más de 31 días. Además, es importante recalcar que el Presidente no hizo alocución alguna antes de viajar a Cuba, como si lo había hecho en las ocasiones anteriores. 

 
El diario ABC de España publicó hace unos días que la razón del viaje no era seguir un régimen de oxigenación más severo, sino la expansión del cáncer a los huesos del Presidente. Según el diario español, los médicos estarían evaluando si vale la pena administrar más quimioterapia. No soy médico, pero me queda claro, después de conversar con muchos conocedores del caso, que la velocidad con la que se están viendo las recurrencias en las metástasis implican que el tratamiento no está funcionando. Mejor dicho, todo parecería indicar que, desafortunadamente, pues este suplicio no se lo desea uno a nadie, estamos llegando a la etapa final de la vida del presidente Chávez.
 
La pregunta del millón se convierte entonces en: ¿qué viene para Venezuela una vez suceda lo que tenga que suceder? Según la constitución venezolana, si el jefe de Estado muere antes del 10 de enero del 2013, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, asume el poder y estaría obligado a decretar nuevas elecciones presidenciales en un periodo no mayor a 30 días. Si el presidente Chávez asume el 10 de enero del próximo año, pero fallece antes de que hayan transcurrido 4 años de su mandato, mejor dicho, si muere antes del 10 de enero del 2017, el Vicepresidente de la nación asume, pero éste tendría que llamar a nuevas elecciones en un periodo no mayor a los 30 días. Si el Presidente fallece el 11 de enero del 2017, o posterior a esa fecha, el Vicepresidente asume las funciones de jefe de Estado hasta el final del periodo presidencial. 
 
La cuestión constitucional es muy clara. Lo que no es claro es cual va a ser la reacción de la burocracia chavista y de la milicia a una eventual transferencia del poder. Las encuestas muestran que el vicepresidente Nicolás Maduro, quien parece ser el escogido del chavismo como su futuro líder, no le ganaría a Henrique Capriles en una eventual contienda. Por lo tanto, la pregunta del millón es si el oficialismo chavista aceptaría transferirle el poder a Capriles sin traumatismo. No soy optimista al respecto. 
 
Entre otras cosas, no veo bajo que escenario el famoso “cartel de los soles” (ver, entre otros, http://interamericansecuritywatch.com/tag/cartel-de-los-soles/) estaría dispuesto a permitir que Capriles tomara la presidencia, pues claramente, y según se percibe, la DEA tiene pruebas que demuestran que hay una relación importante entre las Farc y una parte del ejército venezolano para la comercialización de narcóticos. Además de esto, que pasaría con las milicias bolivarianas si el próximo Presidente de Venezuela es Henrique Capriles? 
 
En mi opinión, es un hecho que la transición de Venezuela del chavismo a un modelo económico y político más lógico va a ser un evento muy complicado, una transición que quizás se verá acompañada con altos niveles de violencia. Sin embargo, seamos sinceros y positivos: una Venezuela sin chavismo es una excelente noticia en el mediano y largo plazo, no solo para Venezuela sino para toda la región latinoamericana. Si el chavismo desaparece, el Socialismo del siglo XXI perderá gran parte de su relevancia y el futuro de la región se verá más prospero, entre otras cosas porque desaparecerán despropósitos como, por ejemplo, la Unasur. 
 
Pueda ser….