.
Analistas 06/01/2026

Colombia Cafetera 2026: entender el ciclo, proteger el valor

Germán Bahamón
Presidente de la Federación Colombiana de Cafeteros
GERMAN BAHAMON

Según reportes preliminares, Colombia cierra el año calendario 2025 con una producción de 13,4 millones de sacos de café de 60 kilogramos. Es una cifra relevante en el contexto internacional, pero que viene acompañada de una señal que debe leerse con serenidad y responsabilidad: en el acumulado de los últimos doce meses, la producción registra una caída del -4,1 % frente al año anterior. Este dato no es una alarma ni un punto de quiebre; es la expresión natural de un ciclo bienal productivo que exige análisis técnico, comunicación transparente y decisiones con visión de largo plazo.

El café no responde a impulsos coyunturales ni a lecturas apresuradas. Es un cultivo profundamente influenciado por el clima y el manejo agronómico. Por eso, Colombia no construye sus cifras desde la especulación. Nuestros pronósticos de cosecha se realizan por semestres calendario, a partir de un ejercicio técnico riguroso basado en el derribo de fruto en cerca de 2.000 fincas representativas de toda la geografía cafetera. Ese ejercicio ya anticipaba para el segundo semestre de 2025 una reducción cercana a un millón de sacos, incluso beneficiado por un desfase de la cosecha del primer semestre, cuyos volúmenes terminaron entrando parcialmente en julio y agosto.

El impacto más fuerte se reflejará en el año cafetero que inició el pasado octubre, particularmente en su primer semestre (oct-mar). Las lluvias inclementes del primer semestre de 2025, que registraron pluviosidad de hasta +50% por encima de la media, afectaron la floración y, con ella, el desarrollo del fruto, generando un retroceso productivo que podríamos preliminarmente estimar en alrededor de dos millones de sacos. Los datos recientes confirman esta tendencia: en el trimestre octubre–diciembre de 2025, la producción cayó -29,5% frente al mismo periodo del año anterior, contrastando con un último trimestre de 2024 excepcionalmente bueno. Departamentos como Antioquia, Caldas y Risaralda concentran buena parte de esta afectación. Así mismo, es pertinente recordar que entre enero y marzo del año 2025, Colombia produjo 3,7 millones de sacos, un desempeño extraordinariamente alto que hará más ácida la comparación bajo las condiciones climáticas que afectaron el cafetal.

Aún estamos a la espera del pronóstico oficial del primer semestre de 2026. Su comportamiento dependerá en buena medida de si el clima en el sur del país, particularmente a octubre pasado, logró acumular suficiente radiación solar preparar adecuadamente el cafeto para la cosecha de abril a junio. En un escenario razonable, ese trimestre podría volver a niveles más cercanos a nuestros promedio histórico, alrededor de 2,7 millones de sacos. Con este escenario sobre la mesa, y salvo que el segundo semestre del año cafetero (entre abril y septiembre) resulte excepcionalmente bueno, Colombia podría ubicarse en una producción que alcance los 12 millones de sacos en el año cafetero, ligeramente por encima de los registros de 2022. En términos comerciales, esto significa que el mundo tendrá disponibles alrededor de 11 millones de sacos de Café de Colombia para exportación.

Este ajuste productivo coincide con un hecho central: el comportamiento del precio internacional del café. Durante el último año, la cotización en la Bolsa de Nueva York se mantuvo fluctuando alrededor de una media de US$3,5 por libra, permitiendo que la caficultura colombiana operara en niveles justos y de alguna manera rentables, incluso resistiendo una revaluación del peso colombiano superior a $570 pesos por dólar durante 2025. Este comportamiento es la señal de un entorno global que necesita café, que no tiene inventarios y, en nuestro caso, que reconoce que la calidad, la trazabilidad, la sostenibilidad y la consistencia tienen un valor real.

Colombia no compite por volumen indiferenciado. Compite por consistencia, por institucionalidad y por el trabajo de más de 500.000 familias cafeteras que sostienen este sistema productivo. Por eso, de cara a 2026, el mensaje debe ser claro y coherente con la realidad del mercado: el Café de Colombia es calidad. En un contexto de oferta ajustada, riesgos climáticos crecientes y consumidores que buscan experiencias superiores, no hay espacio para presionar precios a la baja en un origen que cumple, que entrega calidad y que honra sus compromisos.

Colombia seguirá siendo un proveedor confiable para el mundo. Pero también seguirá defendiendo el valor de su café. Porque cuidar el precio hoy es proteger la caficultura del mañana. Y porque un café bien valorado no solo es un buen negocio: es una inversión en sostenibilidad, en estabilidad social y en el futuro rural del país.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE ANALISTAS

ÚLTIMO ANÁLISIS 05/01/2026

La inteligencia artificial está encareciendo la tecnología que usamos

La RAM no está sola en esta crisis. El almacenamiento SSD, las tarjetas gráficas y los procesadores siguen el mismo camino. Todo el ecosistema tecnológico empieza a encarecerse

ÚLTIMO ANÁLISIS 05/01/2026

Bienvenido año 2026

Aunque no lo sintamos, aunque no lo reconozcamos, el mercado sí está cerrado. Claro, no hay aún un racionamiento programado diario de energía que nos enfrente a horas diarias de racionamiento que alteren nuestras rutinas

ÚLTIMO ANÁLISIS 06/01/2026

Tránsito generacional : Un proceso, no un momento

El Patriarca, la Matriarca, los gerentes y los líderes familiares merecen respeto y seguridad, pero, a su vez, no pueden vivir aferrados a un bastón de mando