Negociar con criminales no es nuevo. Pero hacerlo mientras siguen matando, mientras se fortalecen y, además, liberarles el camino judicial, sí marca un quiebre
Al presidente no le gusta que lo controviertan, no le gusta la verdad, no le gustan las explicaciones técnicas, no le gustan los contra pesos a su poder. Le gusta el poder, aunque lo niegue