Las organizaciones compiten, interna y externamente, por algo profundamente limitado: la capacidad humana de concentrarse. Este fenómeno, conocido como economía de la atención, está redefiniendo la productividad
para anticipar una probable presión inflacionaria, se opta por aumentar las tasas. Pero este se convierte también en el instrumento de una institución funcional a la gran banca global, ligada a poderes neocoloniales
He visto acuerdos bien estructurados venirse abajo en pocos meses y otros, imperfectos en el papel, funcionar durante años. La diferencia no suele estar en el contrato, sino en cómo se manejan tres dimensiones que muchas veces se subestiman: las personas, la confianza y la estructura