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Analistas 09/05/2025

Innovar desde el legado

María Piedad López Vergara
Profesora Inalde Business School

En las familias empresarias, la innovación no es ajena al legado. Por el contrario, el legado puede ser la palanca que permita repensar la forma en que estas organizaciones se transforman sin perder su esencia. No se trata solo de adaptar productos, procesos o tecnologías, sino de observar cómo la cultura familiar, los sistemas de gobierno y las decisiones patrimoniales pueden renovarse desde dentro.

Durante años, la academia ha debatido el papel ambivalente de la familia empresaria frente a la innovación. Su enfoque conservador, la aversión al riesgo o la reticencia a utilizar capital de inversión para iniciativas transformadoras son factores que pueden limitar el cambio. Sin embargo, también se ha destacado su orientación de largo plazo, el compromiso intergeneracional y el capital social construido a partir de la confianza, como elementos que fortalecen la innovación.

En este contexto, cobra sentido el concepto de familiness, entendido como ese conjunto único de recursos, capacidades y relaciones derivadas del carácter familiar de la empresa. Cuando se gestiona de forma intencional, el familiness deja de ser una herencia estática y se convierte en un activo estratégico. Innovar, entonces, no implica renunciar al legado, sino resignificarlo para permitir que inspire nuevas maneras de crear valor.

Esto exige trasladar la conversación sobre innovación al terreno de las relaciones familiares, la sucesión, la estructura de gobierno y los sistemas patrimoniales ¿Cómo fortalecer las competencias de las nuevas generaciones para observar el entorno con apertura? ¿Cómo diseñar mecanismos de decisión que incluyan voces diversas y permitan construir consensos? ¿Cómo relacionar el crecimiento de la empresa con la continuidad del proyecto familiar?

La experiencia de varias familias empresarias en Colombia y en el mundo sugiere que es posible encontrar ese equilibrio. Algunas han fortalecido sus estructuras de gobierno para integrar a distintas generaciones en espacios de toma de decisiones. Otras han incorporado criterios de sostenibilidad y responsabilidad social como ejes de innovación, sin desvincularse de los principios fundacionales. En todos los casos, la clave ha estado en reconocer que la transformación no es una amenaza al legado, sino una forma de cuidarlo.

Además, la innovación no ha surgido de una disrupción repentina, sino de la capacidad de observar con atención los desafíos del entorno y adaptarse gradualmente sin perder el hilo conductor de la identidad familiar. Ese proceso puede incluir desde ajustes en la estrategia empresarial, hasta cambios en la forma en que se comunican los valores entre generaciones.

Pensar la innovación desde esta perspectiva obliga a superar las dicotomías entre tradición y cambio, entre pasado y futuro. La innovación en las familias empresarias no puede ser un accesorio, sino una expresión coherente de su historia, valores y propósito y en este punto surge el verdadero impacto: cuando se alinea con la cultura y fortalece la identidad.

En un entorno empresarial cada vez más complejo, las empresas familiares tienen una ventaja diferencial. No por su tamaño ni por su longevidad, sino por la posibilidad de construir estructuras de transformación que no sacrifiquen lo que las hace únicas. La innovación, bien entendida, no reemplaza el legado: lo proyecta.

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