El petrismo se la jugó a dividir al país, pero acabó con la tajada más pequeña en las manos. Este magnífico error de cálculo, inducido por una hybris de tragedia griega, los tiene a punto de perder las elecciones
La “desaparición del centro” es uno de los resultados de la perversidad de la política convertida en espectáculo, y nos condena a la maldición del “menos pior” y a votar más “en contra de” que “a favor de”