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Analistas 22/06/2026

El Niño llegó y estamos preparados para enfrentarlo

Natasha Avendaño
Gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá
NATASHA-AVENDAÑO

La llegada de un fuerte fenómeno de El Niño es una inminente realidad, tal como lo han advertido entidades como el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam), la Oficina de Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (Noaa) y la Organización Meteorológica Mundial (Omm), anuncios que se han incrementado desde hace tres meses, evidenciando la presencia real del fenómeno de El Niño, con probabilidades de persistencia superiores a 97% durante el segundo semestre de 2026 y hasta febrero de 2027, un posible aumento de su severidad de 63% y una alta probabilidad de que su intensidad sea comparable con la registrada en 1982, 1997 y 2015.

Gracias al monitoreo hidrológico que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (Eaab) realiza desde hace más de 60 años en las cuencas abastecedoras, particularmente las del sistema Chingaza, confirmamos que el año más seco de afluencias al embalse de Chuza se registró en 2024.

Este escenario de riesgo de sequía por variabilidad climática nos llevó a hacer simulaciones hidrológicas de operación de embalses bajo condiciones desfavorables de afluencias al sistema Chingaza, asumiendo que para 2026 y 2027 fueran similares a las de 2024, pero con aumento del consumo derivado del crecimiento poblacional propio de la dinámica de las ciudades.

Frente a esta condición crítica en el embalse de Chuza, calculamos si las reservas de agua disponibles serían suficientes y la conclusión es que sí podemos atender el consumo de agua en Bogotá durante estos dos años.

Cabe destacar trabajos complementarios como las obras de captación del sistema Río Blanco, que aportan un caudal adicional al sistema Chingaza, y la optimización de la Planta de Tratamiento de Agua Potable (Ptap) Tibitoc, lista para tratar 9,5 metros cúbicos de agua por segundo, además del considerable aumento de precipitaciones registradas en 2025, que nos permitió hacer un óptimo almacenamiento de agua en nuestros embalses.

También quiero destacar el fortalecimiento de nuestras campañas pedagógicas de uso responsable del agua en las que, gracias a Renacua y sus amigos, mascotas de la Eaab, hemos llegado a la ciudadanía para enseñarle cómo cuidar y tener una nueva relación con el agua, recorriendo entidades nacionales y distritales, participando en ferias, festivales y eventos masivos, apareciendo en las caricaturas de Condorito y, próximamente, protagonizando, con los guardianes del agua, una serie animada que se emitirá por la televisión nacional.

Este panorama me permite reflexionar sobre tres puntos. Primero, el cambio climático no es un mito; es una realidad que llegó para quedarse y la Eaab, responsable del abastecimiento de agua potable a un quinto de la población colombiana, tiene que estar preparada.

Segundo, las inversiones que no se hicieron durante los últimos 15 años, muchas de ellas por lamentables decisiones políticas e ideológicas y no técnicas, se vuelven urgentes frente a la situación climática experimentada en los últimos dos años. Y tercero, gestionar una crisis no se limita a su solución momentánea; obliga a una gestión planificada de soluciones a mediano y largo plazo.

El fenómeno de El Niño de 2024 nos llevó a afrontar un racionamiento, conservar el recurso hasta la llegada de las lluvias un año después y estructurar la Estrategia de Seguridad Hídrica, herramienta que, con el apoyo de organismos y cooperantes internacionales expertos en manejo del recurso hídrico, nos permite el desarrollo de una bitácora clara para enfrentar eventos que amenacen la disponibilidad de agua para nuestra capital y la región.

Con el apoyo de las consultoras internacionales Patagua y Castalia, en el marco de la cooperación técnica con el Banco Mundial, la semana pasada recibimos el estudio hecho por Nexsys Analytics que prioriza las alternativas de inversión necesarias para garantizar la seguridad hídrica y evitar una nueva crisis por falta de agua en la ciudad.

Esta iniciativa hace parte del primer pilar de nuestra Estrategia de Seguridad Hídrica, la modelación de alternativas de abastecimiento, cuyos resultados nos permitirán contar con evidencias técnicas para evaluar alternativas de inversión con mayor precisión, reducir la incertidumbre en la toma de decisiones y fortalecer la capacidad de anticipación frente a distintos escenarios futuros.

Es un hecho que la variabilidad climática afecta y afectará a una buena parte de la población mundial, pero en Bogotá, frente al abastecimiento de agua potable, podemos estar tranquilos, pues contamos con un sistema robusto, con capacidad y vocación técnica y con la esperanza de seguir contando con el compromiso de una ciudadanía que ha aprendido a cuidar el agua en todas sus formas y que, frente a un evento climático severo, seguirá haciendo buen uso del recurso que nos mantiene con vida.

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