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Analistas 07/08/2026

Desinformado y gafe

Ignacio-Iglesias

No sé cuál de estos dos apelativos tiene mayor gravedad si los atribuimos a un gobierno o a su presidente, pero lo que sí es cierto es que en las dos legislaturas de coalición progresista (así se autodefine en sus alocuciones parlamentarias, públicas y ante la prensa de manera rimbombante), no hemos dejado de encontrarnos con situaciones que hacen que tanto el gobierno como la cabeza que les dirige nos hayan llevado a pensar que no se enteran de lo que les rodea y que el karma les está jugando una mala pasada porque se les acumulan los marrones.

En política, como en la mayoría de las cosas en la vida, la suerte es un elemento importante para tener éxito.
Si además de todos los problemas de corrupción, decisiones políticas interesadas e irrespeto a muchas instituciones públicas con la única finalidad de seguir en el poder, te crecen los enanos, quizás debas pensar que es el momento de dar un paso a un lado porque todo apunta a que “tu” vida política ya ha pasado. Sin embargo, visto lo visto, la realidad es que la agonía continuará unos cuantos meses más. Otra cosa no, pero en ser consistentes viviendo en una realidad paralela y no aceptar la verdad de las cosas, este gobierno es un claro ejemplo a seguir. El problema es que cada vez menos le compran el cuento del “y tú más” o “hemos tomado medidas contundentes y rápidas para acabar con el problema”.

Comencemos con esa falta de información, que es una manera eufemística de justificar malas praxis que, hasta hace unos años, para ellos, eran absolutamente inaceptables y que en su gobierno nunca se permitirían:
-Nunca supieron de la corrupción, malversación de fondos y tráfico de influencias de dos de los secretarios de organización del Psoe, de los cuales uno ya ha recibido una condena de veinticuatro años de cárcel (la más alta en la historia de la democracia, pendiente todavía de otras causas que siguen abiertas); delitos cometidos en un momento tan delicado como la pandemia. El otro secretario tiene visos de acabar de la misma manera.
-Tampoco supieron que un partido feminista, que predica a bombo y platillo la igualdad y el respeto hacia las mujeres, permitiera acosos laborales y sexuales por parte de algunos miembros renombrados de su organización y que la contratación de prostitutas fuera parte de su actividad habitual de entretenimiento.
-Ni que decir tiene que jamás tuvieron constancia de que hubiera miembros y afiliados del partido que se dedicaran a presionar a los cuerpos de seguridad del estado que investigan las corruptelas antes mencionadas para que “miraran para otro lado” en dichos casos. Todo ello disfrazado como una simple investigación periodística particular y privada de esos afiliados tan distinguidos y peculiares.

-Por supuesto, nunca sospecharon que su referente político, antiguo presidente del gobierno Rodríguez Zapatero, estuviera al frente de una organización “empresarial” (criminal y mafiosa, como dice el auto del juez), que se dedicaba a recibir comisiones y prebendas de diferentes gobiernos de cuestionable legitimidad, como Venezuela, China… y empresas privadas, por ciertos “favores”, todo ello a través de un entramado de sociedades con el fin de ocultar origen y destino del dinero recibido por tales actividades tan lucrativas. Este referente moral, entre cuyas frases más destacadas en su carrera política sobresalen dos: “la tierra no es de nadie, pertenece al viento” o “ser socialista es tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”. No hay duda de que predicar con el ejemplo… no es su fuerte, dadas las circunstancias en las que se encuentra.

-Por último y como tema de rabiosa y dramática actualidad, tenemos la invasión que ha sufrido Ceuta la semana pasada. Una ciudad de ochenta mil habitantes, que fue tomada por una avalancha de más de setenta mil migrantes. Se habla de mafias o de movimientos en redes sociales que actuaron como detonante de tamaño drama, pero la debilidad política que desde hace años España ha mostrado frente a su vecino del sur se ha vuelto a manifestar. Cuando tomamos algunas decisiones en contra de sus intereses geopolíticos en la zona, abandonan sus responsabilidades fronterizas y miran para otro lado, permitiendo la avalancha de personas que se produjo hace unos días y que ha dejado, de momento, más de doscientos muertos a un lado y otro de la frontera.

En este caso, nuestro diligente gobierno no tenía idea de que existía información suministrada por autoridades locales de la ciudad y por nuestro servicio de inteligencia sobre la posibilidad de que se produjera el movimiento acontecido. Eso sí, en lugar de hacerse respetar y defender la soberanía e integridad territorial de España frente a la negligencia consentida por la monarquía alauita para impedir ese asalto, se dedican a poner paños calientes y a hablar de cooperación en la repatriación de dichas personas, no vaya a ser que se enfaden y se repita un episodio semejante en las próximas semanas.

Estos son algunos de los muchos ejemplos donde a este gobierno tan sesudo y limpio en su quehacer diario lo han pillado con los pantalones bajados, poniendo cara de estupor y sorpresa. Eso sí, han actuado rápida y contundentemente para solucionar dichos problemas, pretendiendo que nos creamos que no tenían ni idea de lo que estaba sucediendo. Y todo ello, contando con el mayor número de asesores en la historia de nuestra democracia. No sé para qué sirven, o quizás sí: sirven para fomentar sus tropelías.

No sé si es más grave en todos estos casos que lo supieran y lo permitieran o que su despiste intencionado les hiciera pensar que lo que se estaba urdiendo nunca iba a ser motivo de persecución.
Por cierto, de los temas de nepotismo familiar no voy a hablar porque me alargaría demasiado. Con mayor o menor criterio, ahí están el hermano músico del presidente, condenado por tráfico de influencias, y su mujer, imputada por un juez bastante peculiar y con un afán de protagonismo prejubilar desmedido, pendiente de juicio.

Hasta aquí he hablado de deshonestidad maquillada de desinformación, que ya debería haber servido para que dimitiera o convocara elecciones, pero a todo lo anterior hay que sumar que durante estos años de gobierno hemos sufrido en España: una pandemia mundial con unos datos de contagiados y fallecidos elevadísimos; la erupción de un volcán en La Palma; uno de los más graves accidentes de ferrocarril en la historia de nuestro país; las inundaciones sin parangón en Valencia y en pueblos de alrededor; una racha de incendios forestales como jamás se habían visto antes; y ahora, como guinda del pastel, esta entrada descontrolada de migrantes que supera en más de siete veces la que se produjo hace cinco años. ¿Todo ello no nos llevaría a pensar que están gafados y les ha mirado un tuerto, como dice el refrán?

Por cierto, hasta en el uso de las cifras de la salida de personas hacia Ceuta hacen trampas: cuando entraban hablaron de las cuarenta o cincuenta mil personas que habían cruzado la frontera de una u otra manera. Ahora que la gran mayoría ha regresado a Marruecos, hablan de más de setenta mil, como prueba de la excelente gestión de esta crisis migratoria. En fin…

Así estamos. Un gobierno que agoniza y que no es capaz de aprobar unos presupuestos en toda la legislatura (en los últimos tres años y el del próximo con muy pocas probabilidades de que salga adelante); rodeado por una pléyade de casos de corrupción que afectan tanto al ejecutivo como al partido mayoritario del mencionado gobierno; acosando a las instituciones del estado cuando resuelven en contra de sus intereses; cediendo ante todo y ante cualquiera con el único objetivo de seguir en el poder y convirtiendo las cámaras legislativas en meras convidadas de piedra donde nada se debate ni se discute; todo se negocia “por fuera”, ante su falta evidente de apoyos parlamentarios.

Por un lado, esto es lo que tenemos. Por el otro, por el lado de la oposición, no sé ni lo que tenemos porque yo al menos no he sido capaz de conocer nada de lo que harían si llegaran a gobernar. Su obsesión enfermiza es culpar y culpar de la actual situación al presidente; él es responsable de todo lo que nos pasa, principalmente de todo lo malo. De lo bueno, que lo hay, no hay comentario alguno.

Quizás lo de ser más propositivo y consistente en ciertos temas, alejándose de su socio de extrema derecha, podría ser una estrategia a practicar de cara a las próximas elecciones

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