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Un compromiso para reducir a cero la pobreza
El porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional es 9,9%; en las cabeceras es 6,3% y en los centros poblados y rural disperso 22,4%, todo un pendiente
Medir la pobreza es una de las tareas más complicadas en el mundo occidental, pues hay tantas variables como analistas de este flagelo social y en las que los técnicos no se ponen de acuerdo; para muchos, ser pobre monetario -es decir, no tener dinero suficiente- no es pobreza real; hay muchas más coincidencias y acuerdos metodológicos en la llamada pobreza multidimensional.

Un campesino que vive en una granja autosuficiente, con producción autónoma de proteína, energía solar y cultivos, quizá no sea identificado como pobre a simple vista, pero si se evalúan otras dimensiones que marcan las precariedades, como vivienda, transporte, salud, educación y entretenimiento, los diagnósticos cambian y los análisis se profundizan cuando se evalúa el acceso a créditos o el dinero disponible para hacer su mercado mensual.
Una de las razones de ser de la ciencia económica es reducir la pobreza administrando los recursos que se tienen a la mano y, en eso, América Latina es un caso de estudio por el lento progreso en la disminución de la pobreza. Si se observan los últimos resultados sobre la pobreza multidimensional entregados por el Dane, bien se aplican las hipótesis de Rosling en Factfulness (Macmillan, 2018), en el que se promueve la toma de decisiones basada en datos, en lugar de instintos dramáticos o pesimistas presentes en los medios de comunicación generalistas.
Dicta Rosling: el mundo está mejor de lo que pensamos (reducción de pobreza, mejora en salud) y enseña a combatir 10 instintos cognitivos que distorsionan nuestra visión de la realidad, como el miedo, la generalización y la separación binaria. El año pasado, el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional fue 9,9% en toda Colombia; en las cabeceras, 6,3%, y en los centros poblados y rural disperso, 22,4%. Es decir, el porcentaje de personas en situación de pobreza multidimensional en centros poblados y rural disperso fue 3,6 veces el de las cabeceras.
Hay varios datos a destacar tras revelarse el dato para 2025: por primera vez se llega a un registro de menos de 6 millones de personas en situación de pobreza multidimensional. Puntualmente, se contabilizaron 5,2 millones en esta situación. Frente a 2024, 793.000 personas salieron de la condición de pobreza. La pobreza multidimensional es la carencia simultánea de necesidades básicas en múltiples áreas como salud, educación, vivienda y trabajo; es un filtro econométrico que identifica privaciones específicas que afectan la calidad de vida, permitiendo una visión más integral que la pobreza monetaria. Eso dicta la teoría y es quizá la medición que más se ajusta al análisis comparativo entre países.
Desde 2010, la incidencia de la pobreza multidimensional a nivel nacional se ha reducido de forma dramática; en 2020 la incidencia fue 18,1%, siendo el único año que ha reportado un aumento desde 2018, por la pandemia. Tener 5,2 millones de personas que viven en pobreza de soluciones básicas, que es como se puede definir la multidimensional, es un gran pecado de los diseñadores de políticas públicas, quienes muchas veces enmascaran su gestión al hablar de empleabilidad, crecimiento del PIB, revaluación del peso o el sube y baja del déficit fiscal, en lugar de mostrar resultados en la disminución de precariedades.
Así como los eventuales próximos presidentes de Colombia hablan de temas de seguridad o de la disminución de la informalidad, deben presentar planes precisos para reducir la pobreza a cero: el país tiene con qué.
El país está inmerso en la confusión entre el impuesto predial y el catastro, que no son la misma cosa, pero destapa una contribución conflictiva que se debe revisar oportunamente
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