jueves, 18 de junio de 2020

La noticia de la ONU sobre los cultivos es agridulce: muy bueno que las hectáreas cultivadas de coca se hayan reducido, pero alerta sobre enclaves más productivos

EditorialLR

A nadie le puede quedar dudas de que el peor problema que tiene Colombia es el narcotráfico, que no solo es el foco de la violencia crónica que desangra al país, sino que ha trastornado economías regionales, ha sembrado en las nuevas generaciones una percepción facilista del dinero y ha permeado la clase política y empresarial con el lavado de activos.

Eso, solo por mencionar problemas internos, porque el país sigue bajo el estigma internacional de ser la cuna de la cocaína que afecta sectores como el turismo local o las exportaciones legales. Cualquier avance en la lucha contra el narcotráfico es de alto impacto y debe ser reforzado en el tiempo.

Se conoció por parte del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito que el año pasado hubo una reducción del área sembrada de coca en Colombia, que sigue siendo el país con más cultivos en el mundo.

Hubo una reducción de 9% en el área sembrada de coca, pasando de 169.000 hectáreas en 2018 a 154.000 en 2019, un avance que habla bien de las políticas públicas emprendidas para erradicar de tajo este delito que tanto daño le ha hecho al país. La reducción de 15.000 hectáreas es la mayor en los últimos seis años, lo que recupera la credibilidad a nivel internacional.

Pero a pesar de esa reducción de los cultivos, la producción de cocaína se mantiene estable en 1.137 toneladas métricas, que equivale a un incremento de 1,5% con relación al año anterior, es decir que hay menos hectáreas pero más producción, situación que enviaría el mensaje de que se ha ganado “productividad” por hectárea, bien sea por la implementación de nuevas variedades o porque las escalas económicas han mejorado.

Antes se necesitaban muchas hectáreas en la profundidad de la selva, en terrenos olvidados del Estado o en parcelas de finqueros para producir grandes cantidades de cocaína; el hallazgo del año pasado consiste en que ahora hay más producción en pocos lotes, una noticia preocupante. Tradicionalmente, una hectárea de coca producía 5,8 toneladas métricas de hoja, monto que ha subido casi 2% hasta ajustar una producción estimada de hoja de 993.107 toneladas métricas.

El informe de la ONU planeta algunos puntos muy preocupantes como es el incremento de la productividad a partir de la concentración de la coca en los llamados “enclaves productivos”, en donde se facilita la siembra y transformación de la hoja. Estos distritos cocaleros se encuentran en zonas especiales como parques naturales, resguardos indígenas, consejos comunitarios y zonas de reserva forestal en donde la presencia del Estado es nula.

Cerca de 20% de los cultivos está en zonas de reserva forestal y 15% en consejos comunitarios y comunidades afrocolombianas. Otro 14% está en zonas de integración económica. Los llamados “distritos cocaleros” son enclaves con más de 10 hectáreas por kilómetro cuadrado. diseñados para reducir costos, integrar fases de producción, transformación y tráfico y, en general, lograr grandes eficiencias.

En pocas palabras, hay que hacer fiesta porque cayeron los cultivos, pero en esencia se están volviendo empresas más productivas con mayores eficiencias que han puesto en jaque al Estado. La pregunta clave es cuánto dejará crecer el Gobierno Nacional esas eficiencias productivas de las que habla el informe.

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