Pese al alza de 650% del salario mínimo, al pasar de 40.000 bolívares a 300.000 bolívares, el venezolano necesita ganar 13 veces el mínimo para comprar la canasta básica.

María Paula Aristizábal Bedoya - maristizabal@larepublica.com.co

Nicolás Maduro anunció esta semana un aumento del salario mínimo en Venezuela de 40.000 bolívares a 300.000 bolívares (150.000 bolívares se reciben en efectivo y los otros 150.000 bolívares en bonos de alimentación), lo que significó un alza de 650%. Si bien la variación es significativa en variación porcentual, el monto no es significativo ni representativo para el venezolano y tampoco para el resto de la región. A continuación, le explicamos el por qué.

Primero hablemos de la región. Hicimos el ejercicio de pasar a dólares los salarios mínimos (en sus monedas locales) de los principales países del continente. Utilizamos Oanda, el conversor de moneda en línea para conocer las cifras. Pese al incremento que representa este nuevo decreto anunciado por Maduro, Venezuela sigue siguiendo el país con el salario mínimo más bajo de América Latina. Esto, sin contar que pese al anuncio no se tiene certeza de cuándo entrará a regir el alza o si afectará a más de cuatro millones de personas que reciben pensiones homologadas al salario mínimo en el país.

Los 300.000 bolívares que empezarán a devengar mensualmente los venezolanos equivale a US$15 (más de $51.000 si lo quiere ver en moneda colombiana). La cifra solo se acerca a Cuba, un país cuyo panorama político es cercano al venezolano, pues la isla también atraviesa una crisis económica y el pasado mes de julio, su presidente Miguel Díaz-Canel, autorizó un aumento del salario mínimo y lo fijó en 400 pesos cubanos, que equivale a US$16.

Ángel Alvarado, diputado venezolano, señaló que el aumento del salario real para los venezolanos es de 150.000 bolívares, lo que se traduce en US$7,5, un panorama menos alentador. “Para el día que cobre vigencia el decreto del nuevo salario, seguramente la cifra será mucho menor. Cada familia para alimentar a una persona requiere de US$2 diarios. Actualmente, con el salario de 40.000 bolívares, esos US$2 son los que gana un venezolano durante todo el mes. Está claro que eso no es suficiente para cubrir las necesidades alimentarias y básicas de una familia como lo son la vivienda, la educación o la salud”, señaló el diputado.

LOS CONTRASTES

  • Henkel GarcíaPresidente de Econométrica

    “Estos aumentos no sirven de nada porque para darle poder de compra a la gente se necesita mucho más que un decreto. Es necesaria la reactivación de una economía y mucho más que eso”.

  • Ángel Alvarado Diputado venezolano

    “Beneficia si hubiera un verdadero aumento del salario. Esta es una ilusión monetaria, son más ceros, son más números, pero cuando se va a cobrar, la inflación del país se come ese aumento”.

Henkel García, presidente de Econométrica, también explicó por qué el aumento no es efectivo. “Hoy, el poder de compra es el menor que hace menos de un siglo, con la data que uno puede obtener, por lo menos desde los años 50, el salario venezolano nunca había llegado a los niveles de ahora”. Y agregó: “el chavismo ha aumentado el salario mínimo más de 50 veces y a pesar de las medidas que ha tomado el régimen para solventar la situación, no ha sido suficiente”.

Según el último reporte de la canasta alimentaria de Venezuela, entregado por Cenda (Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores), la canasta mensual cuesta 3,8 millones de bolívares, que equivalen a US$195. Con ese salario, un venezolano necesitaría ganar 13 veces el salario mínimo en un mes para poder comprar todos los productos de la canasta básica. De acuerdo con García, “estos aumentos no sirven de nada porque para darle poder de compra a la gente se necesita mucho más que un decreto. Es necesaria la reactivación de una economía, producir más, que sea más productiva y mucho más que eso, por eso es que este tipo de medidas al final no benefician en nada al venezolano”, explicó.

Alvarado concordó con esta idea y fue enfático al decir que la medida beneficiaría si hubiera un verdadero aumento de salario. “Esta es una ilusión monetaria, son más ceros, son más números, pero cuando vas a cobrar la inflación del país te come. No sirve de nada el aumento de salario”, dijo.

Según el último dato de la Asamblea Nacional de Venezuela, controlada por la oposición, el aumento de los precios en ese país fue de 23,5% en septiembre. Si bien esta cifra es menor a la inflación de 65,2% registrada en agosto, el dato sigue siendo de los más altos en América Latina. La inflación interanual es de 50.100,3% a septiembre.

García precisó que una cosa es el salario mínimo que estipula el régimen de Maduro y otra la realidad que viven los venezolanos. En el caso de los empleados públicos, los salarios rondan la cifra del salario mínimo, sin embargo, el Gobierno les ayuda con unos bonos extrasalariales para complementar un poco el salario. “Eso es algo a lo que nosotros le hacemos seguimiento en Econométrica y en buena parte de la nómina pública, el ingreso mínimo alcanza los US$30”.

Este panorama es similar al que viven los empleados de las empresas privadas. De acuerdo con García, “el sector privado desde hace mucho tiempo pagaba más que esos 300.000 bolívares. De hecho, la parte baja de la nómina está entre US$30 y US$40, que sigue siendo un salario de miseria, pero es superior al salario mínimo decretado. No tenemos precisión del salario promedio del venezolano, pero cálculos hechos indican que podría estar entre US$70 y US$80. Un salario muy bajo, pero que va acorde a los niveles de productividad que tiene el país”, señaló.

El diputado Alvarado contradijo la versión de García. “Según las estadísticas, más de la mitad de los venezolanos gana un salario mínimo, es decir 40.000 bolívares, y eso es parte del drama que se vive, porque una vez que se vulneran los derechos sociales de esta manera como producto a su vez de la violación de los derechos políticos y económicos, se genera una situación extrema para la persona del común”, dijo.