Latinoamérica reaccionó a tiempo frente a la pandemia. Sin embargo, será una de las regiones más afectadas por falta de financiación

María Carolina Ramírez Bonilla - mcramirez@larepublica.com.co

Los sistemas económicos del mundo se pusieron a prueba con la crisis del coronavirus. Muchos han resistido de forma sólida, otros ya se han transformado y los demás tendrán que volver a empezar. El economista venezolano, director del Centro para el Desarrollo Internacional y profesor de Economía del desarrollo en Harvard Kennedy School, Ricardo Hausmann, hace una comparación precisa sobre lo que está ocurriendo.

Según Hausmann, el mundo se preparó para soportar un huracán categoría 2, pero en realidad se encontró con que era de categoría 5 y por eso no ha podido sortear con precisión el impacto económico de la pandemia.

Desde su oficina en Boston, el profesor hace un análisis de lo que está ocurriendo y trata de proponer soluciones con las herramientas actuales, llegando a la conclusión de que en la búsqueda de no generar un conflicto social definido por el hambre y la pobreza, los gobiernos deben hacer sostenibles sus medidas fiscales para darle las ayudas necesarias a empresas y gente.

LOS CONTRASTES

  • Julián ArévaloDecano de economía Universidad Externado

    “La recuperación será heterogénea en países y regiones y esto dependerá de lo que se hizo en materia de salud y las reacciones en incentivos a la economía de cada gobierno”.

Con lo que tenemos hoy en día, ¿cómo califica el manejo que se le ha dado a la pandemia?

En términos generales, el mundo respondió rápidamente a la pandemia con el confinamiento. En general, Latinoamérica fue bastante prudente en términos de poner las cuarentenas relativamente temprano, con excepción de México que la puso apenas el 2 de abril y de Brasil que no la ha puesto, sino que han sido decisiones más a nivel de gobernadores y ahora Brasil está entre los países más emproblemados del mundo.

Uno de los países que actuó muy lentamente y de forma descoordinada fue Estados Unidos. En este momento la probabilidad de que un norteamericano muera de coronavirus es siete veces mayor que la probabilidad de tiene alguien en otro país. El estado donde vivo, Massachusetts, tiene 6,8 millones de habitantes y se han muerto 7.200 personas. En Colombia, que tiene 50 millones de habitantes, se han muerto poco más de 1.000, es decir, ustedes tienen ocho veces más población y siete veces menos muertes.

¿Por qué en unos países el aislamiento funcionó, pero en otros no?

Los confinamientos detuvieron el ritmo de expansión, pero lo hicieron a un costo gigantesco. Ahora nos estamos enterando de los costos, porque salieron las estadísticas del Dane y su equivalente a otros países, donde se muestra una pérdida de empleo de cinco millones de personas en Colombia. En este momento varios países como Chile, Perú, Colombia y México están en una situación donde el confinamiento ya está llegando a un agotamiento, pero los casos siguen creciendo.

¿Qué van a tener que hacer los gobiernos?

Una de las cosas que va a ocurrir es que en el proceso de manejar esta crisis los gobiernos van a tener que abandonar temporalmente sus reglas fiscales, como ha hecho Perú y Chile para poder darle al Gobierno la capacidad de ayudar a la gente y a las empresas a superar la crisis. De hecho, buena parte de ese financiamiento adicional va a financiar una estrepitosa caída de la recaudación.

¿Qué hacer con países que necesitan aumentar su deuda pública, pero no tienen cómo?

Hay dos temas. Primero, saber si tiene capacidad de conseguir quién les preste y, segundo, si las leyes o las normas les permite financiarse. En este momento, yo diría que Colombia está más limitada por las normas y las leyes de la regla fiscal que por el acceso a financiamiento. La primera fuente de financiamiento es el mercado interno, compra y venta de bonos nacionales y extranjeros, pero recientemente los países están haciendo uso del financiamiento oficial.

Por ejemplo, Colombia renovó su línea de crédito flexible con el Fondo Monetario Internacional y eso quiere decir que el banco de la reserva tiene cómo expandir el crédito doméstico porque puede pedir prestadas reservas. Así, el financiamiento oficial es parte de los grados de libertad, pero se mantienen las restricciones nacionales que no fueron diseñadas para una crisis como esta.

Esta es la crisis mundial más grande después de la Gran Depresión y para muchos países de América Latina será más grande que la Gran Depresión.

¿Cuál cree que es el papel de entidades como el Banco Mundial, el FMI, y el BCE?

La realidad es que el BCE es para los europeos, pero la única institución que tiene realmente el músculo financiero para ser relevante ante el tamaño de la crisis es el Fondo Monetario Internacional. El Banco Mundial comparado con el FMI es 70 veces más pequeño, el que está llamado a jugar un rol preponderante en esta crisis es el FMI. Yo he argumentado, que la Reserva Federal y el FMI podrían hacer más si en su paquete de compra de bonos incluyen comprar bonos de países emergentes. Hoy, lo que hacen es que el banco central va y compra bonos, pero hasta ahora ha comprado bonos del Tesoro, de municipalidades americanas, de corporaciones americanas, títulos americanos. No ha comprado bonos de los países emergentes, entonces esa puede ser una forma de más darle liquidez a esos bonos.

Una economía del tamaño de Colombia y de su deuda depende mucho de que los mercados la apoyen, pero el apoyo es más fuerte cuando el país tiene más acceso a financiamiento oficial y por eso es tan importante que el FMI y la Fed jueguen un rol constructivo en esta situación.

La desaceleración económica ya es un hecho, ¿cuál es el camino a seguir para evitar que el choque sea mayor y cuándo será la recuperación?

Una pregunta es ¿cuándo empieza la economía a crecer en vez de decrecer? y otra es ¿cuándo se llegan a niveles de precrisis? Si se maneja con prudencia la apertura posconfinamiento, la economía debería empezar a recuperarse en niveles muy bajos, yo esperaría que prácticamente en todos los países de América Latina la caída del producto anual sea de dos dígitos.

El debate ha estado en qué letra mejor describe la recuperación económica, que si será una letra V, una U o una W donde abren y deben volver a cerrar, y recientemente la gente piensa que será como el símbolo de Nike, donde hay una caída brusca y una recuperación muy lenta. Yo no esperaría llegar a los niveles de 2019 antes de 2022 y en parte eso se debe a que las medidas de restricción por razones epidemiológicas y los comportamientos de precaución de la gente van a mantener el PIB por debajo del potencial.

Yo no creo que se recupere el turismo internacional hasta después de que haya una vacuna. Los países van a querer saber que el turista que llega no es infeccioso y le pedirán que presente un certificado de vacunación y solo en ese momento se recuperará el turismo y creo que lo puede hacer muy bruscamente porque la gente va a estar tantos años sin vacaciones que a la primera oportunidad que tenga saldrá desesperada.

Para países como Panamá, donde el aeropuerto es una parte importante de la economía o para empresas como Avianca y para ciudades como Cartagena es un golpe que durará hasta 2021.

¿Cuáles son los riesgos de la recuperación?

Los riesgos es que se generan crisis de tres tipos: cambiaria, de deuda y bancaria. Esas son las tres vulnerabilidades que pueden transformar lo que es una recesión horrible a una depresión.

En ese sentido, Colombia está bien armada pues tiene una tasa de cambio flexible y el ajuste se hace automático; el dólar pasó de $3.000 a $4.000 en poco tiempo. Además, tiene unas cuentas fiscales que entrando a la crisis están bastante ordenadas y el país siempre ha estado preocupado por mantenerse dentro de la regla fiscal de modo que ahora puede aprovecharse de la disciplina previa; y tiene un sistema bancario fuerte y bien supervisado, esto apunta a que el sistema sea capaz de aguantar y no transformarse en depresión.

¿Cree que es momento de que las calificadoras de riesgo estén bajando notas?

Las calificadoras están en un récord de rebajas de calificación “downgrades”, ya estamos pasando los niveles de 1998 que, con la crisis del este asiático, del petróleo y de Rusia se generó una crisis fuerte y desde entonces no había tantas rebajas de notas.

¿Cómo hacer para que las empresas no quiebren?

Ese es uno de los retos, lo que han tratado de hacer los países son políticas para aligerar el flujo de caja posponiendo el pago de impuestos, aliviando el pago de la nómina, en algunos casos evitando los despidos masivos y proponiendo despidos temporales donde se cobra el sueldo a los seguros de desempleo. En otros casos se han hecho líneas de crédito garantizadas por el Estado y estas en casi todos los países, de los que tengo noticia, han tenido poca movilización de fondos porque los bancos no han querido participar.

¿Cree que la pandemia lleva a redefinir el concepto de globalización que hoy tenemos?

Esto no está claro todavía. Hay por lo menos dos escenarios posibles: un escenario donde se desarrolle una vacuna y el covid deja de ser un tema de largo plazo; donde Biden gana las elecciones; donde EE.UU. toma liderazgo en la globalización, cosa que ha dejado de hacer; donde se buscan nuevas formas de gobernanza internacional; donde la rivalidad entre EE.UU. y China llevaría a EE.UU. a hacer coaliciones internacionales más grandes y se vuelque a su política exterior y no se cierre. Y en ese caso se recordará este momento como una etapa oscura a la cual no hay que regresar. Aquí la globalización transformada sobrevive y esta crisis le da más legitimidad.

En el segundo escenario alternativo no hay liderazgo global y los países entienden que no pueden depender de la cooperación internacional y entonces se vuelven más autosuficientes y creo que ese sería un escenario peor para el mundo.

Usted hará parte de una comisión de expertos para temas de internacionalización en Colombia, ¿qué expectativas tiene sobre esto?

Estamos buscando oportunidades para Colombia. A pesar de los TLC, que ya van por 16, las exportaciones se mantienen en US$1.000 per cápita lo cual es bajísimo y debemos entender por qué hay tan poco dinamismo exportador y por qué se ha centrado en recursos naturales y no en otras cosas. La pregunta no es cuál debe ser la política exterior de Colombia y cómo Colombia debe cambiar el mundo, sino el foco es cómo Colombia debe cambiar sus políticas nacionales o estrategias nacionales para sacarle más provecho a su inserción internacional.

¿Cómo ve la situación económica y de pandemia de Venezuela?

La situación en Venezuela era catastrófica antes del coronavirus, el PIB había caído 70% y eso explica los cinco millones de venezolanos que habían salido del país. Las novedades en este año son una terrible crisis de gasolina que ha parado al país y los impactos del confinamiento ha generado dificultades mayores en un Gobierno que no tiene ninguna capacidad de endeudamiento. No tiene capacidad de ayudar en esta situación. Hoy, tenemos la crisis inicial, el colapso en los precios y producción del petróleo, la paralización por la gasolina. Venezuela será el país que más sufrirá de Latinoamérica.

Las enseñanzas del teletrabajo para la exportación de servicios
Hausmann, quien hará parte de la comisión de expertos del Gobierno para arreglar la política de internacionalización considera que una de las oportunidades que tiene Colombia y que surgió en cuarentena es que “estamos viendo todas las cosas que la gente está haciendo desde casa y creemos que todo lo que se puede hacer por Zoom se debe poder hacer desde fuera del país, esto llevará a insertarse en cadenas de valor de servicios que se pueden hacer remotamente”.