Por ahora, el registro de votos anticipados en algunos estados clave mostraría cifras estrechas entre republicanos y demócratas

Laura Sofía Solórzano C - lsolorzano@larepublica.com.co

A solo unos días de las elecciones en Estados Unidos, el candidato Joe Biden se ha posicionado como favorito en las encuestas y los votantes no han escatimado en mostrar apoyo. Sin embargo, los expertos no descartan que los resultados de la carrera sean estrechos, o incluso, resulten en un empate en el Colegio Electoral. ¿Qué pasaría entonces?

Según un análisis que realizó el portal Brookings, la Constitución estadounidense tiene la solución a este tipo de escenario y si no hay un ganador en el Colegio Electoral, la decisión pasaría a la Cámara de Representantes para elegir al presidente y al Senado para elegir al vicepresidente.

Así, para que la Cámara pueda elegir al nuevo presidente, se le asignaría un voto a cada estado, independientemente de su tamaño. Para ganar, el candidato necesita de 26 estados, es decir, 26 votos. En la votación para elegir al vicepresidente, por el contrario, cada senador tiene derecho a un voto.

Con este panorama, Brookings explica que el resultado de la Cámara dependería del partido que controle la delegación del estado. Por ahora, los republicanos controlan 26 delegaciones estatales, mientras que los demócratas controlan 23 delegaciones estatales y un estado.

Sin embargo, la decisión no competiría a este Congreso sino al próximo, por lo que la elección del presidente de EE.UU. podría quedar en las manos de las elecciones al Congreso de 2020.

¿Y si la Cámara de Representantes no se pone de acuerdo?

Hay otro escenario posible después del empate en el Colegio Electoral, que en la Cámara también haya un empate. No obstante, la decisión seguiría a cargo de este órgano hasta que uno de los candidatos logre obtener 26 votos. En caso de que el día de la inauguración aún no haya un presidente, el vicepresidente electo será nombrado presidente interino hasta dar con un ganador.

Esta es la hoja de ruta de al constitución estadounidense para los posibles resultados de las elecciones presidenciales. Por ahora, candidatos, analistas, inversionistas y ciudadanos esperan impacientes.