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Colombia gana tres veces menos por hora de trabajo que el promedio de la Ocde
La Ocde mide la productividad laboral como el valor generado por cada hora trabajada, ajustado por la paridad de poder adquisitivo para poder comparar economías
En un mundo donde el tiempo se ha convertido en uno de los recursos económicos más valiosos, cada vez más personas se hacen la siguiente pregunta: ¿cuánto valor genera un trabajador en una hora de trabajo? La respuesta no solo revela diferencias salariales o de desarrollo, sino que expone una brecha en la productividad global.
Un análisis basado en datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde, mide precisamente eso, el PIB por hora trabajada, una de las formas más utilizadas para comparar la productividad entre países. Mientras algunas economías superan los US$150 por hora, en el extremo inferior aparece Colombia, con apenas US$21 por hora trabajada, muy por debajo del promedio de la Ocde, que se ubica en US$71.

El PIB por hora trabajada se calcula dividiendo el valor total de la producción de un país entre el número de horas efectivamente trabajadas. Es decir, no mide cuántas personas trabajan, sino cuánto producen en cada hora. Para hacerlo comparable, la Ocde ajusta los resultados por paridad de poder adquisitivo, PPA, lo que permite reflejar diferencias en el costo de vida y en el poder de compra. Este ajuste es clave, ya que un dólar no tiene el mismo valor en todos los países.
El ranking global muestra una fuerte concentración de productividad en economías europeas avanzadas y países altamente especializados. En el primer lugar se encuentra Irlanda, con un nivel de US$151 por hora trabajada, seguida por Noruega con US$132 y Luxemburgo con US$125. Más atrás aparecen Bélgica (US$100), Suiza y Dinamarca (ambos con US$99), y EE.UU. con US$97, todos por encima del promedio Ocde.
Irlanda destaca de forma particular, pero su liderazgo tiene una explicación estructural importante. Gran parte de su PIB está influenciado por la presencia de grandes corporaciones multinacionales, especialmente en sectores tecnológicos y farmacéuticos. Esto tiende a inflar la producción medida dentro del país sin que necesariamente refleje toda la actividad económica local.
De hecho, cuando se utiliza el ingreso nacional bruto como alternativa de medición, la productividad de Irlanda cae aproximadamente 31%, hasta alrededor de US$115 por hora. Un fenómeno similar ocurre en Luxemburgo, donde la productividad puede reducirse hasta 54% bajo esta misma medición.
En contraste, países con economías más diversificadas o con mayor peso de sectores de bajo valor agregado tienden a ubicarse en posiciones intermedias o bajas del ranking. Estados Unidos, por ejemplo, genera US$97 por hora trabajada, impulsado por su ecosistema tecnológico, su escala económica y su capacidad de innovación. Alemania, con US$94, también se mantiene en niveles altos gracias a su industria manufacturera avanzada.
En América Latina, la brecha de productividad es evidente. Chile registra US$37 por hora, Costa Rica US$32, México US$25 y Colombia apenas US$21 por hora trabajada, ubicándose en el nivel más bajo del grupo analizado. Esta diferencia no solo refleja menor producción por trabajador, sino también desafíos estructurales en educación, tecnología e inversión productiva.
En el caso colombiano, la baja productividad por hora está asociada a una alta participación de sectores con menor valor agregado, niveles de informalidad laboral y una menor adopción de tecnología en procesos productivos.
Noruega y Luxemburgo ocupan posiciones destacadas gracias a estructuras económicas muy particulares. Noruega basa su alta productividad en su fuerte sector energético, especialmente petróleo y gas, mientras que Luxemburgo se apoya en su potente industria financiera y de servicios especializados. El promedio de la Ocde, situado en US$71 por hora, funciona como una referencia global de productividad. Países que superan este nivel suelen contar con industrias tecnológicas, financieras o energéticas altamente desarrolladas.
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