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Ante esta realidad, no basta con que los empresarios busquen acceso a recursos, sino que resulta indispensable que comprendan cuál es el instrumento financiero más adecuado
El acceso al financiamiento formal continúa siendo uno de los desafíos estructurales más relevantes para el tejido empresarial en Colombia. Según cifras del Banco de la República, existe una brecha significativa en la inclusión financiera: mientras el 78% de las medianas empresas y el 64% de las pequeñas logran acceder a crédito, esta cifra desciende drásticamente al 16% en el caso de las microempresas.
Ante esta realidad, no basta con que los empresarios busquen acceso a recursos, sino que resulta indispensable que comprendan cuál es el instrumento financiero más adecuado para sus necesidades específicas y su ciclo de caja.
En este contexto, la fintech Kapital Colombia destaca que la decisión entre tomar un crédito empresarial o utilizar una tarjeta corporativa debe basarse en factores decisivos como el costo y el plazo.
Existe una diferencia marcada en las tasas de interés que define el uso estratégico de cada herramienta; el crédito empresarial suele adaptarse a inversiones con tasas promedio de 16,24% E.A., mientras que la tarjeta corporativa, útil para gastos operativos, puede tener costos más elevados al estar ligada a la tasa de usura del 24,36% E.A. Entender esta diferencia es vital para evitar errores comunes en la administración financiera.
René Saul, CEO y cofundador de Kapital, explica que la verdadera inteligencia financiera radica en elegir la solución que se ajuste al momento de la empresa. Según el directivo, el financiamiento debe usarse con propósito: el crédito empresarial es el camino idóneo para invertir y proyectar el negocio en el mediano plazo, mientras que la tarjeta corporativa es la herramienta ideal para ordenar y agilizar la operación del día a día.
La elección correcta permite a las compañías optimizar su liquidez y fortalecer su sostenibilidad.
El crédito empresarial se perfila como la mejor alternativa cuando se requiere cubrir brechas de flujo de caja de entre 30 y 90 días, o para inversiones de mayor horizonte temporal como la adquisición de maquinaria, tecnología o inventario de rotación lenta.
Este instrumento permite estructurar plazos flexibles y cuotas que se adapten al ingreso real de la organización, asegurando que la operación diaria no se vea comprometida por el pago de la deuda y facilitando el crecimiento estratégico.
Por otro lado, la tarjeta corporativa genera valor en situaciones de corto plazo y gastos recurrentes que exigen rapidez y control, tales como el pago de licencias digitales, insumos de oficina o gastos de viaje y representación.
Además de funcionar como un puente de liquidez temporal y una respuesta ante emergencias imprevistas, este mecanismo facilita el control administrativo y la conciliación contable, permitiendo asignar cupos por áreas para fortalecer la disciplina de gastos.
Kapital Grupo Financiero, institución global que opera en México y Colombia, ha impulsado el crecimiento de 1.080 empresas en el país durante sus tres años de historia, utilizando tecnología e inteligencia artificial para transformar el acceso al capital.
Para la compañía, la clave está en que los empresarios utilicen estos instrumentos con criterio estratégico, convirtiéndolos en palancas que impulsen la eficiencia operativa y generen ventajas competitivas.
La extracción conjunta de las tres más grandes productoras del metal precioso rebasa las 600.000 onzas y les da una participación combinada de 51%
Adicionalmente, el empresario también se mostró contento por la decisión de la Corte Constitucional con respecto a la suspensión provisional del decreto de emergencia económica
Durante 2026, la compañía prevé generar más de 800 empleos directos e indirectos con la apertura de 15 nuevas tiendas en Colombia