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Evolución financiera de Audifarma.
El mandatario afirmó que Audifarma tiene como socio a Carlos Enrique Moreno Mejía, cuñado de Uribe, desatando un nuevo debate sobre la crisis de la empresa
El presidente Gustavo Petro reabrió el debate alrededor de Audifarma al afirmar que detrás de las EPS y de los principales operadores del sector salud existe una red de intereses políticos. “Los administradores de la Nueva EPS estaban ligados a Germán Vargas; ahora, Audifarma tiene como socio al cuñado de Uribe; y Coosalud tenía a un Santos. Así vamos viendo cuál es el verdadero negocio que hicieron con la salud”, señaló el mandatario en su cuenta de X, poniendo nuevamente en el centro de la discusión el papel de las EPS en el país.
El mandatario colombiano había venido insistiendo en este tema desde hace varios meses. En marzo de 2025 publicó un documento en el que los dueños de Audifarma solicitaban la cancelación de su registro de control conjunto sobre Hospitalarte S.A.S. Según el presidente Petro, esta solicitud constituía una maniobra de los empresarios para “esconderse”.

Las reacciones no se hicieron esperar. En respuesta a las afirmaciones del mandatario, el expresidente Álvaro Uribe divulgó un comunicado firmado por su cuñado, Carlos Enrique Moreno Mejía. En la declaración, Moreno negó tener cualquier vínculo accionario o participación en Audifarma y calificó los señalamientos como “falsos” y “con fines electorales”. Asimismo, pidió que se presentaran pruebas ante la justicia y la opinión pública o, de lo contrario, que se rectificara de inmediato.
La crisis del sector salud no es un fenómeno reciente. Desde hace varios años, el sistema viene mostrando señales de agotamiento financiero que han impactado tanto la calidad en la prestación de servicios como la sostenibilidad de sus principales actores. El debate que hoy vuelve a encenderse alrededor de Audifarma es, en realidad, la continuación de un deterioro progresivo que ha alcanzado incluso a compañías que, en su momento, se contaban entre las mayores generadoras de ingresos en el occidente del país.
Ya en diciembre de 2024, en plena sacudida del sistema, Audifarma, la mayor gestora y comercializadora de medicamentos del país, anunció su solicitud para ingresar al proceso de reorganización empresarial. Fue la primera compañía de su segmento en acogerse a la Ley 1116, en medio de la turbulencia financiera del sector. En ese momento, la empresa explicó que, “a lo largo de los últimos meses”, había enfrentado retos significativos derivados del entorno económico y que, tras evaluar distintas alternativas, optó por buscar un mecanismo que le permitiera proteger su estabilidad y garantizar la continuidad del servicio.

Las cifras evidenciaban la presión que venía acumulando la organización. Audifarma cerró 2023 con ingresos por $4,05 billones, un crecimiento de 69% frente a los $2,4 billones que registraba en 2019. Sin embargo, pese a su músculo operativo, las utilidades se desplomaron 61% anual, al pasar de $48.564 millones en 2022 a $19.011 millones en 2023. Los pasivos aumentaron hasta $3,03 billones, con un crecimiento de 37,7% anual, y el endeudamiento llegó a 94,6% frente a un patrimonio de $172.861 millones, lo que evidenciaba el deterioro financiero que llevó finalmente a la compañía a buscar reorganización.
Para ese momento, la respuesta institucional no tardó en llegar. Audifarma fue admitida por la Superintendencia de Sociedades para iniciar formalmente su proceso de reorganización, una medida que buscaba evitar un deterioro mayor y garantizar la continuidad operativa de la compañía en medio de la crisis del sector.
La Superintendencia confirmó entonces que la solicitud de la compañía respondía a dificultades económicas acumuladas en el último año, pese a su magnitud y crecimiento histórico.
La crisis continuó en 2025
El inicio de 2025 mostró que las tensiones financieras del sector no solo persistían, sino que se intensificaban. En enero, Audifarma advirtió que podría suspender parte de sus servicios debido a un incumplimiento de pagos por parte de Nueva EPS, que no había girado la totalidad de los recursos comprometidos para ese mes.
Según la compañía, de los $110.000 millones acordados en un convenio administrativo firmado el 11 de diciembre de 2024, solo se habían recibido $43.282 millones, menos de la mitad de lo pactado. El operador farmacéutico alertó que esta situación ponía en riesgo la continuidad de la dispensación de medicamentos a millones de usuarios.

Para febrero, el escenario se deterioró aún más y confirmó que ni el tamaño ni la trayectoria de la empresa fueron suficientes para resistir la presión del sistema. El déficit estructural del modelo de salud terminó arrastrando a Audifarma a consolidar su proceso de reorganización empresarial, pese a ser una de las compañías más grandes y con mayor presencia territorial en la gestión y dispensación de medicamentos. Su caso se convirtió en uno de los ejemplos más visibles del impacto que la falta de liquidez, los retrasos en pagos y la crisis de flujo de las EPS estaban generando en toda la cadena del sector.
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