Luego de haber enfrentado un aumento sustancial en el cacao -y tras absorber el aumento tributario de los llamados impuestos saludables- la clásica Chocolatina Jet tocó un precio de $1.200.Sin embargo, su fabricante confirmó una reducción para darles a los consumidores la facilidad de comprarla con una sola moneda: la de $1.000.
Juan Fernando Castañeda, presidente de la Compañía Nacional de Chocolates, resaltó que, con base en ese ajuste, apuestan por reducir el valor de un producto icónico mientras el costo de vida en el país sube.
Además, con base en ese apetito del público, esperan consolidar una producción de un millón de unidades diarias. Hay que mencionar que, en la categoría de dulces de chocolate, la compañía tiene una participación cercana a 60% y la tradicional Jet, de 11 gramos, tiene un peso de 8% en esa cuota total.
¿Por qué deciden reducir el precio de la Jet clásica?
En los últimos cuatro años hemos tenido impactos grandes asociados a una cantidad de elementos, en su mayoría, externos. Entre ellos, el incremento del impuesto a los alimentos ultraprocesados, que en la base anterior no existía y hoy esos productos pagan 20% en impuestos. Además, cosas ya muy específicas de las materias primas asociadas a las golosinas de chocolate, específicamente el cacao, que alcanzó su máximo histórico en 2025 con un precio cercano a los US$12.000 por tonelada.
Desafortunadamente, tuvimos que transmitir mucho de eso al consumidor y llegamos a una fracción arriba de $1.000, alrededor de $1.200, y sentimos que nos alejamos un poco de ese acceso que siempre había caracterizado la chocolatina.
¿Qué perspectivas tienen este año específicamente con la Jet de 11 gramos?
Históricamente, llegábamos a producir un millón de chocolatinas diarias. En los últimos 24 o 30 meses esos números se nos cayeron un poco. Queremos volver a ese millón de chocolatinas diarias, de la Jet número uno, llegar a vender 25 millones o 30 millones de chocolatinas diarias al mes.
¿Cuál es la importancia de esa llamada fracción mágica de $1.000?
Nosotros pensamos que las ocasiones de compra, normalmente, combinan alguna bebida y alguna golosina. Entonces, si me devuelvo suficiente en el tiempo, $2.000 le alcanzaban a la gente para comprar las dos, posteriormente, ya no alcanza.
Esto es interesante: ¿Cuál es la moneda que la gente tiene en el bolsillo y maximiza el rendimiento?
Todos los días alguien en una tienda pide una Jet y el tendero le dice: Sí señor, vale $1.200. Entonces el comprador pregunta: ¿qué producto tiene de $1.000? y así termina yéndose a comprar algo para lo que sí le alcance.
Las personas también hacen cuentas rápidas: si pagan con un billete de $5.000, les van a devolver, mínimo, tres monedas de $200 para completar el cambio de $3.800, mientras que,con un valor de $1.000, se llevan dos billetes de $2.000 en las vueltas.
¿Cuántos tenderos se beneficiarán con ese ajuste?
Llegamos a un universo de 400.000 tiendas. Nosotros directamente llegamos a la mitad y, a través de mayoristas, distribuidores y agentes comerciales, llegamos a la otra mitad.
Este es un mensaje para los 400.000 tenderos que manejan Jet todos los días: nosotros estamos haciendo un esfuerzo para retomar el dinamismo y ellos se verán beneficiados. Hay una cosa muy importante, nosotros no le estamos bajando el margen al tendero; el tendero mantiene su mismo margen.
¿Y podrán mantener este ajuste en el tiempo?
Estamos haciendo todos los ejercicios alrededor de él. Yo no quiero llegar y decir: este es un compromiso perenne, pero hay dos componentes importantes, uno es el cacao y el otro la legislación tributaria.
El primer componente del costo es el impuesto, que pesa 20%; si esa legislación tributaria ya está en la base y no se toca, nosotros somos capaces de gestionar los otros cuatro rubros (leche, azúcar, cacao y empaque), como los hemos gestionado en los últimos 18 meses.
Vendrá el empaque que diga el precio de $1.000 para que no suceda que hacemos el esfuerzo de recuperar la fracción y los canales no muevan el precio; la intención es que esto llegue al consumidor.