Según el Dane, 17,5% de 48,2 millones de habitantes del país vivían con al menos 30% de necesidades básicas insatisfechas en 2019. Una mejora frente a 2018

Adriana Carolina Leal Acosta

El año pasado, 615.000 personas que vivían en la pobreza multidimensional salieron de esta condición en comparación con 2018, de acuerdo con el último reporte del Dane.

Esta mejora significó una reducción de la tasa de incidencia de la pobreza, con la que se hace la medición estadística, pasando de 19,1% en 2018 a 17,5% en 2019.

De ese modo, se calcula que al cierre del año pasado había 8,5 millones de personas, de un total de 48,2 millones de habitantes en todo el territorio nacional, con al menos 30% de necesidades básicas insatisfechas.

Lo anterior se deduce al estudiar 15 indicadores relacionados con las condiciones educativas, de bienestar en la niñez y juventud, acceso a servicios de salud, trabajo y calidad de la vivienda. De modo que cuando una persona tiene al menos cinco resultados negativos, se considera que vive en la pobreza multidimensional.

Cabe destacar que en cinco de las siete regiones medidas se registraron mejoras en los indicadores, lo que se vio en el resultado nacional.

Por ejemplo, en la región Caribe, que es la que tiene el mayor porcentaje de personas viviendo en la pobreza multidimensional, con 28,1%, se evidenció una reducción frente a 32,9% de 2018.

LOS CONTRASTES

  • Carlos SepúlvedaDecano de economía de la U. Rosario y miembro de la Comisión de Expertos en Pobreza

    “A nivel nacional no hubo un deterioro en ninguna de las privaciones que mide el índice que fuera significativa, las únicas variaciones significativas se presentaron en privaciones que mejoraron su calificación, particularmente en los indicadores de acceso a la educación y trabajo infantil”

En la región del Pacífico, excluyendo al Valle del Cauca, que en 2018 tenía un índice de pobreza multidimensional de 32,8%, en 2019 la cifra disminuyó hasta 26,3%. Y en el caso del Valle del Cauca, evaluado de forma individual, el índice tuvo una mejora ya que pasó de 14,1% en 2018 a 10,8% al cierre del año pasado.

En contraste con las anteriores mejoras, Bogotá fue la región del país en la que más retroceso se registró, ya que pasó de 4,1% en el índice de pobreza multidimensional de 2018, a 7,1% en 2019.

En la región Oriental, la cuarta con el índice más alto, hubo una baja hasta 15,2%, pues en 2018 el dato fue de 15,7%.

Y de la mano de este resultado estuvo el de la región Central, que pasó de 17,4% en 2018 a 15,2% en 2019. Finalmente, Antioquia, también medido de forma particular, pasó de 15,3% en 2018 a 15,7% en 2019.

“Es importante mencionar que las 615.000 personas que salieron de la pobreza representaron un cambio estadísticamente significativo y que los departamentos que más aportaron a ese cambio, es decir donde más personas salieron de la pobreza en 2019 fueron Nariño, con 162.000 personas menos, Valle del Cauca, con 145.000 personas menos y Atlántico, con 143.000 personas menos”, explicó Juan Daniel Oviedo, director del Dane.

No obstante, es importante precisar que, pese a los resultados positivos, la pobreza existente en el campo colombiano sigue siendo más aguda y frecuente que en las ciudades y centros urbanos.

Según el estudio, el Índice de Pobreza Multidimensional de los ‘centros poblados y rural disperso’ fue 34,5% en 2019, lo que a pesar de mostrar una reducción de 4,1% frente a 2018, sigue siendo 22% más alto que en las ciudades y está 17% por encima del promedio nacional. Aunque, vale la pena destacar, que la brecha entre el campo y la ciudad disminuyó en 2019, pues en 2018 era 25,4%.

Ahora bien, al revisar de cerca los cambios que se registraron en cada uno de los 15 indicadores que componente la medición, llama la atención que la tendencia fue positiva.

“A nivel nacional no hubo un deterioro en ninguna de las privaciones que mide el índice que fuera significativa, las únicas variaciones significativas se presentaron en privaciones que mejoraron su calificación, particularmente en los indicadores de acceso a la educación y trabajo infantil”, señaló Carlos Sepúlveda, decano de economía de la Universidad del Rosario y miembro del Comité de Expertos en Pobreza consultado por el Gobierno Nacional.

Por ejemplo, el indicador que más se redujo fue el de rezago escolar, con -1,6%; seguido por la tasa de analfabetismo nacional, con -0,7%, así como se contrajeron las barreras de acceso a la salud, también en -0,7%. La inadecuada eliminación de excretas, bajó 0,6%; el bajo logro educativo, cayó 0,5%; y las barreras a los servicios de cuidado a la primera infancia también se redujeron 0,4%.

En contraste, las carencias que aumentaron su puntaje, es decir que se estaban viviendo con mayor frecuencia en 2019 frente a 2018, fueron las de desempleo de larga duración, que se incrementó 0,3%; el hacinamiento crítico, que también subió 0,3%, la falta de aseguramiento en salud, que creció en igual medida que los dos indicadores anteriores; y el trabajo informal, que aumentó 0,2%.

Este estudio se presentó de manera adelantada al de pobreza monetaria que se publicará en septiembre, pues el Dane manifestó que es un insumo necesario para atender la emergencia del covid-19. Así mismo, se prevé que las mejoras registradas el año pasado se pierdan en 2020 como consecuencia de la pérdida de ingresos por la pandemia.

Los cambios en la medición del indicador

El Dane destacó que desde 2010 Colombia no solo viene midiendo la pobreza por el ingreso (es decir, la monetaria), sino también a través del enfoque de acceso a bienes y servicios que garantizan el ejercicio digno. El director de la entidad, Juan Daniel Oviedo, destacó que mientras en ese año el país contaba con 30,4% de su población en condición de pobreza multidimensional, en 2018 se llegó a 19,1%, una cifra muy por debajo de lo que se observó hace 10 años. En ese sentido, en casi ocho años la pobreza se redujo un poco más de 10 puntos porcentuales.