La línea de pobreza en la capital es de $448.749 y en los centros poblados y rurales es de $210.969. Riohacha es la ciudad con el mínimo mensual más bajo, con $278.796

Juan Sebastian Amaya

Solo el año pasado 661.899 colombianos entraron al nivel de pobreza monetaria, es decir, sus ingresos mensuales no fueron los mínimos para cubrir las necesidades básicas de alimentación, vestuario, servicios públicos y transporte. A nivel nacional, ese monto promedio pasó de $316.815 en 2018 a $327.674 en 2019, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

Esta problemática se sigue evidenciando en mayor proporción en el campo, pues una persona que viva en los centros poblados y rurales dispersos, que se caracterizan por la disposición heterogénea de viviendas y de explotaciones agropecuarias en los municipios, se considera pobre cuando gana menos de $210.969 por mes.

El monto es 52,9% inferior a $448.749 de ingresos mensuales que recibe una persona considerada pobre, pero en Bogotá, lo que significa que, con lo que dos pobres sobreviven en el campo y pequeñas zonas rurales, una persona en la misma condición lo hace en la capital.

Para acercar más a la realidad esos números, el ingreso mínimo en Bogotá representa cerca de tres giros del subsidio de Ingreso Solidario por $160.000 mensuales que, desde abril de 2020 y hasta marzo de 2021, el Gobierno viene girando a cerca de 10 millones de colombianos afectados económicamente por la pandemia. En cambio, el monto para las zonas más apartadas es de 1,31 veces.

Además, la línea de pobreza extrema (que solo tiene en cuenta los ingresos necesarios para el acceso a una canasta de alimentos mínima para la nutrición) en el promedio nacional es de $137.350, mientras que para las zonas rurales es de $106.924 y para Bogotá es de $170.382.

El director del Dane, Juan Daniel Oviedo, explicó que la incidencia de la pobreza monetaria, que mide el porcentaje de la población que tiene un ingreso per cápita del hogar por debajo de la línea de pobreza según el dominio geográfico, reveló que 35,7% de los colombianos están en esta condición, 32,3% en las cabeceras y 47,5% en los centros poblados y rurales, lo que quiere decir que la incidencia de la pobreza en estos últimos equivale a 1,5 veces el nivel en las cabeceras.

Por ciudades, la diferencia más marcada se notó en Bogotá ($448.749) y Riohacha, pues en la capital de La Guajira la línea de pobreza monetaria es de $278.796. Por eso, es válido afirmar que el costo de alimentación básica (línea de pobreza extrema) en Riohacha es de $129.331 y en Bogotá de $170.382.

Se puede inferir que, mientras que en Bogotá el costo promedio para el alquiler de vivienda, especialmente una habitación en estrato bajo (1 y 2) y la manutención de transporte es de $278.367, para Riohacha es de $149.465. Es decir, un pobre en Bogotá tendría mayor poder adquisitivo en La Guajira.

Vale destacar que, según la ponderación del Dane para la más reciente encuesta de inflación, 33,12% de los ingresos de los colombianos son destinados al arriendo, alojamiento, agua, electricidad y gas.

LOS CONTRASTES

  • Juan Daniel OviedoDirector del Dane

    “Un hogar se encuentra en pobreza monetaria cuando no le alcanzan los ingresos para las necesidades de vivienda alimentación, vestuario y servicios públicos”.

  • David RaceroRepresentante a la Cámara

    “Cinco de cada 100 colombianos son pobres. Los pobres y la clase media perdieron ingresos. Tenemos un crecimiento sin desarrollo real y eso se ve en las cifras”.

Al respecto, el decano de Economía de la Universidad del Rosario, Carlos Sepúlveda, detalló que el cambio metodológico que el Dane efectuó en su medición diferencia la estructura de gastos, el valor de las diferentes canastas de alimentos y bienes complementarios entre las grandes ciudades y zonas rurales por lo que se explica en mejor medida la disparidad entre regiones.

“Esto captura cómo se compone una canasta en determinada región y cuánto se necesita para acceder ella, eso es una ganancia grande en términos de proporción. Claramente, vivir en Bogotá es más costoso que una zona rural. Esas líneas diferenciadas captan las canastas de consumo”, mencionó.